Policiales Posadas Detenidos

 

 

Ola de detenciones en Posadas y Candelaria. La policía capturó a un jubilado de 72 años robando en el centro, a un hombre alcoholizado amenazando vecinos con un machete y a dos ladrones reincidentes.

 

 

 

 

El «Jubilado Mechero»: Ropa nueva y Bricolaje

 

 

La nota de color —o de vergüenza ajena— de la jornada ocurrió en pleno microcentro posadeño. Lejos de estar disfrutando de una tarde tranquila, un hombre de 72 años decidió que nunca es tarde para iniciarse en el mundo del hampa, aunque con pésimos resultados.

Sucedió en la esquina de San Lorenzo y Bolívar. Una empleada de un comercio, con la vista afilada, alertó al Grupo de Acción Preventiva (GAP) sobre un «abuelito» que acababa de saquear el local y se daba a la fuga. La policía lo interceptó a los pocos metros.

Al requisarlo ante testigos, la sorpresa fue mayúscula. El anciano no llevaba remedios ni compras del súper: cargaba un botín compuesto por cinco chombas de vestir (quería renovar el placard), un par de zapatillas y, para completar el combo insólito, un taladro. El «jubilado mechero» terminó su aventura en la comisaría, mientras la damnificada recuperaba su mercadería.


Terror en la Chacra 112: «El Indio» y su Machete

 

 

En tanto en la Chacra 112, se vivió un momento de tensión extrema. Un llamado desesperado al CIO 911 alertó sobre un sujeto fuera de sí que estaba sembrando el pánico en el vecindario.

 

Conocido en la zona con el alias de “Indio”, este hombre de 36 años, en un estado de furia descontrolada, amenazaba de muerte a un vecino blandiendo un machete. Los uniformados llegaron justo a tiempo para reducirlo y desarmarlo.

La explicación de su violencia estaba en la sangre: el examen médico y bioquímico arrojó que tenía 2,73 g/l de alcohol en sangre, un nivel de intoxicación severa que lo convertía en una bomba de tiempo. Terminó tras las rejas y desarmado.


Candelaria: Persecución en «Niño Perdido»

 

 

En la vecina localidad de Candelaria, la policía puso fin a la carrera delictiva de un joven de 22 años que tenía a mal traer a los vecinos de los barrios San Jorge, Belgrano y 2 de Febrero. Tras un trabajo de inteligencia y análisis de cámaras de seguridad, los efectivos cercaron al sospechoso en el asentamiento conocido como «Niño Perdido».

 

El delincuente intentó una fuga cinematográfica corriendo por los pasillos laberínticos del asentamiento, pero la fuerza física de los agentes pudo más. Se descubrió que su especialidad era el «robo de sed»: cajones de gaseosas y cervezas que ya había empezado a vender en el mercado negro. Todo fue recuperado.


Itaembé Guazú: Final para el «Roba-Bicis»

 

 

 

Finalmente, en la urbanización de Itaembé Guazú, los investigadores cerraron el cerco sobre un delincuente de 28 años con un prontuario ya conocido. Había sustraído una bicicleta horas antes, dejando a un vecino a pie.

Gracias a datos precisos de la investigación, lo localizaron y recuperaron el rodado en perfecto estado. El ladrón, viejo conocido de la policía, volvió a visitar la celda que ya le resulta familiar.