Horacio Augusto Pereira, investigador de la Universidad Austral, analiza el impacto del histórico tratado. Afirma que el beneficio no es solo vender más yerba o madera, sino que las empresas europeas se instalen en Argentina para exportar a su propio continente.
En el inicio de este 2026, el debate sobre el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur ha tomado una nueva dimensión. Ya no se habla solo de cuotas de carne o granos; ahora el foco está puesto en la inversión productiva.
Según Horacio Augusto Pereira, investigador senior de la Universidad Austral, el potencial real del pacto reside en convertir a la Argentina en una plataforma estratégica para el viejo continente.
Para el experto, el acceso preferencial a un mercado de 450 millones de personas con alto poder adquisitivo es una oportunidad única que Argentina no puede dejar pasar. Pero el mensaje más fuerte de Pereira apunta a las fábricas: «Para muchas empresas europeas, producir en Argentina pasa a ser una decisión económicamente racional», sostiene, destacando que el país ofrece insumos locales y energía competitiva que, sumados al acuerdo, facilitan la integración en cadenas de valor complejas.
Las definiciones clave de Pereira:
La inversión como motor: «El verdadero potencial no está en lo que hoy exportamos, sino en las inversiones que puede disparar». El acuerdo genera previsibilidad, un factor que las empresas europeas valoran por encima de todo para desembolsar capitales a largo plazo.
Fortaleza alimentaria: Lejos de ver la exportación de materias primas como una debilidad, Pereira afirma que es nuestra mayor ventaja: «Europa importa alimentos porque los necesita, y Argentina puede proveerlos con escala y confiabilidad».
Plataforma productiva: El acuerdo deja de ser un papel firmado para vender productos y se convierte en una herramienta para que empresas extranjeras se radiquen en el país, usen mano de obra local y exporten de regreso a Europa con arancel cero.
El rol del Estado: El especialista advierte que el tratado por sí solo no hace milagros: «No garantiza desarrollo, lo habilita». La clave estará en la estrategia que armen el Estado y el sector privado para aprovechar esta ventana.
Para una provincia como Misiones, esto abre un abanico de posibilidades en sectores como el foresto-industrial y las economías regionales.
Si se logra atraer inversión europea para procesar madera o subproductos agrícolas con estándares de calidad internacional, la provincia podría dar el salto de calidad que busca en su matriz exportadora.





