En un operativo realizado este sábado en el kilómetro 3, la policía detuvo a Román A. (24) y Miguel V. A. (72). Secuestraron una tabla de madera que habría sido utilizada en la agresión.
A menos de 24 horas de la gravísima denuncia pública realizada por Jonás (20) y su madre, la Policía de Misiones concretó un fuerte operativo en el aserradero ubicado sobre la calle Almirante Brown. Por disposición del Juzgado de Instrucción en turno, efectivos de la Unidad Regional III irrumpieron en el predio para buscar pruebas y detener a los presuntos responsables de la tortura.
El resultado del procedimiento fue contundente:
Detenidos: Un joven de 24 años (Román A.) y un hombre de 72 años (Miguel V. A.), quienes serían los propietarios señalados por la víctima.
Secuestro clave: Los agentes hallaron y procedieron al secuestro de una tabla de madera. Este elemento coincide con la descripción del «palo» con el que Jonás denunció haber sido golpeado repetidamente en la cabeza para obligarlo a firmar documentos en blanco.
El peso de las pruebas médicas
La rapidez de la medida judicial se sustentó en el informe del médico policial del Hospital SAMIC. El examen confirmó que el joven de 20 años presenta traumatismos en el rostro y en el cuero cabelludo, lesiones compatibles con el relato de la paliza recibida durante su cautiverio el pasado viernes.
Recordemos que la denuncia no solo incluye los golpes, sino también la privación ilegítima de la libertad (lo habrían tenido encerrado más de tres horas) y la coacción, al obligarlo a trasladarse a una escribanía bajo amenazas de muerte para validar firmas obtenidas mediante violencia.
Situación de los acusados
Tanto Román A. como Miguel V. A. fueron trasladados a una dependencia policial, donde permanecen alojados en calidad de incomunicados. La justicia investiga ahora si existen más implicados (el tercer hijo mencionado en la denuncia original) y analiza el contenido de los documentos que Jonás fue obligado a firmar.
Este avance en la causa trae un alivio parcial a la familia de la víctima, que ayer manifestó vivir horas de angustia ante las supuestas amenazas de los empresarios de «hacer desaparecer» a personas gracias a su poder adquisitivo.






