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La crisis textil no da tregua. Tras 100 años, Emilio Alal cierra sus plantas en Chaco y Corrientes dejando 260 familias en la calle. En Misiones, Dass Eldorado desvinculó a 43 operarios y el sector advierte que la producción solo llega a junio.

 

 

La industria textil argentina, un motor histórico de empleo en el Norte Grande, atraviesa su hora más oscura. Este enero de 2026, la noticia del cierre definitivo de la empresa Emilio Alal sacudió a Corrientes y Chaco. Con más de un siglo de trayectoria, la firma comunicó a sus 260 empleados que la «apertura indiscriminada de importaciones» y los «elevados costos energéticos» tornaron inviable su continuidad.

 

 

 

Pero el drama no se detiene en las fronteras de Chaco. En Misiones, el gigante del calzado Grupo Dass —que fabrica para marcas como Nike y Adidas— acaba de confirmar el despido de 43 trabajadores en su planta de Eldorado. La situación es alarmante: según fuentes del sector, la fábrica solo tiene pedidos confirmados hasta junio de este año, lo que pone un signo de interrogación sobre el futuro de los cientos de operarios que aún quedan en pie.

 

 

Radiografía de una caída estrepitosa:

 

 

  • Capacidad Ociosa: La industria hoy es un cementerio de máquinas quietas. La utilización de la capacidad instalada se desplomó al 32,5%. Esto significa que casi 7 de cada 10 máquinas están paradas.
  • Consumo por el piso: Con la actividad del rubro cayendo un 24% interanual, el nivel de producción actual solo es comparable con los peores meses del confinamiento por la pandemia.
  • Sangría de empleos: Desde diciembre de 2023, el sector perdió más de 16.000 puestos de trabajo registrados. Casos como el de Eseka (Cocot/Dufour) en CABA o TN & Platex en Tucumán confirman que no es un problema regional, sino un colapso nacional.

 

 

 

¿Por qué se cierran las fábricas?

 

 

 

Los empresarios coinciden en un diagnóstico letal: la competencia con prendas e hilados importados (tanto nuevos como usados) es imposible de afrontar con la actual carga impositiva y los costos laborales y eléctricos de Argentina.

 

 

 

 

En Eldorado, la preocupación es doble: la planta de Dass ya había absorbido la producción de Coronel Suárez en 2025 para intentar sobrevivir, pero ni siquiera esa centralización parece alcanzar frente a un consumo interno que no da señales de vida.