Un compendio de las últimas encuestas revela que la economía y los bajos salarios son el mayor desvelo. Un 64% asegura que no toleraría corrupción a cambio de mejoras económicas.

 

 

 

En un escenario de profunda incertidumbre, las últimas mediciones de consultoras como Poliarquía, Management & Fit, CB Global Data y Casa Tres revelan un diagnóstico crudo sobre el estado de ánimo de la sociedad.

 

 

 

La combinación de bolsillos flacos, el temor al desempleo y una mirada crítica sobre la clase política configura un mapa de preocupaciones donde la urgencia económica desplaza, pero no elimina, el histórico reclamo por la transparencia.

 

 

 

 

La «Economía en general» se consolida como el principal problema del país para el 24% de los encuestados, seguida muy de cerca por los «Bajos salarios» (17%). Sin embargo, cuando se profundiza en las preocupaciones personales, la cifra es alarmante: un 46.6% identifica a la pérdida del poder adquisitivo como su mayor desvelo cotidiano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los ejes del conflicto social

 

 

 

  1. El bolsillo manda, pero la corrupción vigila

 

 

 

Aunque la inflación y los aumentos de tarifas lideran el ranking de problemas (22.8%), la corrupción ha experimentado un resurgimiento en la agenda pública, ubicándose como la tercera preocupación con un 15.6%. Un dato revelador de la encuesta de Corrupción vs. Economía indica que la sociedad mantiene una postura ética rígida: el 64% de los argentinos afirma no estar dispuesto a tolerar «nada» de corrupción a cambio de una estabilización económica. Este rechazo ético es incluso más alto entre los votantes de Javier Milei (68%).

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. El fantasma de la desocupación

 

 

 

 

La falta de empleo ya no es un problema marginal. Con un 21% de menciones en las principales preocupaciones, el temor a perder el puesto de trabajo o la dificultad para hallar uno nuevo se ubica en el segundo escalón del podio, superando incluso a la inseguridad (8.3%).

 

 

 

 

  1. Crisis de representatividad: La imagen de los líderes

 

 

 

 

El termómetro político muestra una polarización extrema y un desgaste generalizado de las figuras públicas:

 

 

 

  • Patricia Bullrich: Presenta una de las imágenes positivas más altas (26.4%), aunque con un rechazo (imagen negativa) del 41.6%.
  • Javier Milei: El presidente mantiene un núcleo duro de apoyo cercano al 24.6%, pero enfrenta una imagen negativa del 43.8%.
  • Axel Kicillof: Lidera el ranking de imagen negativa con un 47.9%, reflejando el fuerte rechazo de los sectores opositores a su gestión.
  • Dante Gebel: Sorprende con el nivel más alto de desconocimiento o indiferencia (54.3%), mientras que figuras como Manuel Adorni cargan con un rechazo del 48.9%.

 

 

 

 

 

 

 

Conclusión: Un equilibrio precario

 

 

 

 

Los datos de Casa Tres y Poliarquía sugieren que la tolerancia social está estrechamente ligada a la expectativa de mejora económica, pero con un límite ético infranqueable: la sociedad ya no parece dispuesta a aceptar «el roba pero hace».

 

 

 

La gestión actual enfrenta el desafío de estabilizar las variables macroeconómicas sin que el costo social termine por dinamitar su todavía resistente capital político.