Artesanos y empresarios de Wanda denuncian que la gestión de Romina Faccio convirtió al municipio en un «pueblo fantasma». Testimonios de pérdidas económicas y miedo por abusos de autoridad.
Lo que históricamente fue una temporada de reactivación económica para el Norte misionero, este año se transformó en una pesadilla para los emprendedores locales.
Vecinos y trabajadores de Colonia Wanda denunciaron ante la televisión nacional que la Semana Santa transcurrió prácticamente sin turistas, señalando a la polémica «Ecotasa» implementada por la gestión de la intendenta Romina Faccio como la principal responsable del desastre económico.
El conflicto escaló a nivel país tras un informe del programa «¿Y ahora quién?» conducido por Luciana Geuna en la señal TN. Allí, los propios artesanos que intentan sobrevivir vendiendo sus productos a la vera de la ruta contaron cómo el flujo de visitantes disminuyó de manera drástica desde que se instalaron los controles municipales.
Testimonios del estancamiento
«Nunca nos pasó que de pronto tuviéramos una terrible merma», lamentó uno de los vendedores. Para muchos, esta temporada era la esperanza para proyectos familiares que hoy quedaron truncos: «La idea era terminar nuestra casa, techarla, comprar aberturas y poder mudarnos pronto, pero no pasó nada. La temporada fue malísima; enero y febrero malos, y Semana Santa malísima», relató una mujer con angustia.
Las cifras que manejan los feriantes son alarmantes y reflejan la crisis: «Habremos hecho 20 mil pesos el jueves, otros días como el viernes 10 mil; ni para pagar la luz nos alcanza». Otra vendedora, desde su puesto desierto, fue tajante: «Se arruinó toda Semana Santa por la Ecotasa. Desde que ponen los conos ahí, no para ni un auto. Hace casi dos meses que no hacemos plata; hoy vendí dos mil pesos», dijo mientras mostraba dos billetes de mil ante las cámaras.
La sensación general entre los trabajadores es de abandono: «Wanda se está convirtiendo en un pueblo fantasma».
Miedo y atropello institucional
La polémica no solo es económica, sino que roza la libertad de trabajo y la seguridad personal. Una de las propietarias de las emblemáticas minas de piedras preciosas —un emprendimiento privado— confesó que vive con temor: «No puedo estar en la puerta de mi propia empresa por miedo a lo que puedan hacer. Acá por cualquier cosa te mandan preso. Hay mucho atropello de la autoridad».
El informe recordó también el caso de María Amelia, la mujer que fue detenida y denunció torturas tras negarse a pagar la tasa mientras intentaba vender ensaladas de frutas y repartir folletos en el acceso a las minas.
A pesar del impacto negativo en la economía local y la exposición mediática nacional, la intendenta Romina Faccio se negó a dar declaraciones, manteniendo firme un impuesto cuya legalidad es cuestionada por diversos sectores, incluso mientras el turismo local parece haber recibido un golpe de gracia.






