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El megaoperativo se realizó este jueves en el Barrio Altos del Paraná. Además de secuestrar dosis de cocaína, marihuana, hachís y tusi por un valor de 100 mil dólares, el joven quedó implicado por un feroz ataque a balazos que dejó dos heridos.

 

 

Un impactante despliegue de las fuerzas provinciales permitió desarticular este jueves una importante base de operaciones dedicada al narcomenudeo en el norte misionero. El sospechoso, que ya estaba en la mira por un violento intento de doble homicidio ocurrido horas antes, ocultaba en su búnker una alarmante variedad de sustancias ilegales listas para ser distribuidas en el mercado regional.

 

 

 

 

La investigación que desencadenó el allanamiento arrancó de urgencia durante la madrugada del pasado miércoles 3 de junio. En ese momento, dos jóvenes de 27 y 21 años ingresaron con graves heridas de bala al Hospital Samic de Iguazú. Según pudieron reconstruir los pesquisas, las víctimas se encontraban frente a un comercio ubicado en la intersección de la avenida 9 de Julio y la calle Caña Fístola cuando un motociclista apareció en escena y, sin mediar palabra, los atacó a tiros a quemarropa. 

 

 

 

 

El mayor de los heridos recibió impactos en la espalda y el abdomen, requiriendo una cirugía de emergencia, mientras que el más chico fue alcanzado en una pierna y se recupera favorablemente.

 

 

 

 

A través del análisis minucioso de las cámaras de seguridad del sector, testimonios clave de testigos y tareas de inteligencia criminal, los efectivos de la Unidad Regional V lograron identificar al presunto tirador. Con la identidad del sospechoso confirmada, el juzgado interviniente emitió una orden de irrupción inmediata para registrar la vivienda donde se ocultaba.

 

 

 

Un quiosco narco con drogas de diseño

 

 

El operativo se concretó este jueves en una propiedad del Barrio Altos del Paraná, en Puerto Iguazú. Allí, las autoridades capturaron al principal investigado, un joven de 25 años identificado como Kevin Miguel D. L. Sin embargo, la gran sorpresa para los uniformados se dio al revisar las habitaciones de la casa, donde se toparon con una verdadera estructura logística para el fraccionamiento de sustancias.

 

 

 

 

 

 

En total, la policía incautó un revólver calibre .32 con varios cartuchos, ocho teléfonos celulares, patentes de autos y motos, una balanza grande, tres balanzas de precisión y cientos de bolsitas tipo ziploc utilizadas para armar los pedidos. En cuanto a la droga, el decomiso superó los 12 kilogramos de mercadería: se discriminaron 5,100 kilogramos de clorhidrato de cocaína, 7,155 kilogramos de marihuana, 605 gramos de hachís y varias bolsas de tusi —también conocida como cocaína rosa—, una peligrosa droga sintética que viene ganando terreno en las fiestas nocturnas de la zona de frontera.

 

 

Al momento del ingreso policial, el dealer ya tenía más de 300 dosis armadas y preparadas para la venta directa. De acuerdo a los cálculos estimativos del área de toxicomanía, el valor de la cocaína secuestrada supera holgadamente los 60 mil dólares, mientras que el cannabis y el hachís rondan los 35 mil dólares. En total, el valor de mercado de todo lo incautado rasguña los 100 mil dólares, lo que representa un tremendo golpe financiero para la banda criminal.

 

 

 

 

El detenido quedó alojado en una celda a disposición de la Justicia Penal ordinaria por el ataque con armas de fuego y de la Justicia Federal por la flagrante infracción a la Ley de Estupefacientes.