Descubrí la conexión oculta entre la guerra política de Passalacqua y Rovira con la crisis financiera y despidos en los canales de streaming Blender y Carajo.
El ecosistema de medios digitales en la capital del país está sufriendo un violento sismo financiero que amenaza la continuidad de plataformas «independientes» con millones de seguidores. Lo que en principio parecía una crisis interna de índole estrictamente laboral dentro de los estudios de Buenos Aires, comenzó a desatar una trama mucho más compleja que cruza de forma directa las fronteras de las provincias.
Las recientes revelaciones del sector exponen cómo el financiamiento de grandes estructuras de comunicación digital depende, en gran medida, de contratos y convenios otorgados bajo el amparo de administraciones estatales, cuya repentina interrupción —fruto de disputas internas por el poder político— terminó cortando el suministro de fondos que sostenía el despliegue mediático en la metrópolis.
📺 La grieta de las dos pantallas: Blender y Carajo en zona de pérdidas
La polémica estalló en el epicentro del streaming porteño cuando los trabajadores de la plataforma Blender denunciaron públicamente una serie de despidos masivos tras presentar un reclamo formal por mejoras salariales. La tensión llegó a su punto máximo con medidas de fuerza durante transmisiones en vivo y la suspensión de programas clave de la grilla. Sin embargo, el verdadero trasfondo económico no tardó en salir a la superficie de la mano de la prensa de investigación.
El propietario de Blender es el empresario Augusto Marini (presidente del holding Cale Group), quien en un llamativo movimiento de diversificación comercial también es el dueño de la señal Carajo. Ambas plataformas operan bajo lógicas ideológicas diametralmente opuestas:
- Blender: Construyó su audiencia con contenidos y presentadores de marcado perfil progresista y cercano al kirchnerismo.
- Carajo: Funciona como una de las principales tribunas digitales del oficialismo nacional, albergando a figuras de la ultraderecha y referentes libertarios.
La paradoja del negocio: A pesar de capitalizar la grieta política y congregar altos niveles de audiencia, el esquema de medios de Marini se encuentra actualmente operando con severos números rojos. Informes del sector estiman que la sangre financiera de ambas emisoras por internet supera los 3 millones de pesos diarios en pérdidas, una sangría incompatible con la estructura de costos de producción si carece de un flujo de inyección externa constante.
💻 La conexión local: El millonario engranaje de la telemedicina
El repentino estrangulamiento financiero del multimedios de Marini en Buenos Aires coincide de manera milimétrica con un cortocircuito político ocurrido en el norte argentino. El puente que une Palermo Chico con la tierra colorada tiene nombre propio: AlegraMed, una aplicación desarrollada por Marini durante la emergencia de la pandemia y adoptada como la plataforma oficial de telemedicina y atención virtual de salud mental del Gobierno de la Provincia de Misiones.
La contratación de esta herramienta tecnológica se ejecutó a través de la Fundación Parque de la Salud, un organismo creado bajo el ala de la legislatura provincial presidida por Rovira. Las condiciones del acuerdo comercial revelan un negocio de magnitudes extraordinarias para el sector privado:
- El canon en dólares: Por cada turno médico o consulta que se gestione dentro del sistema de salud provincial —ya sea que el paciente utilice efectivamente la aplicación o que sea ingresado de manera externa—, las arcas del Estado misionero debían abonar a la firma de Marini un canon neto estimado en USD 9 por usuario.
- El volumen de la caja: Con un padrón que supera los 350.000 inscriptos en la plataforma, las proyecciones presupuestarias del contrato superaban holgadamente los 3,1 millones de dólares financiados con recursos públicos, eludiendo los mecanismos habituales de control financiero del Ministerio de Salud local.
Este monumental esquema de recaudación de Cale Group contaba con un fuerte aval de relaciones en la provincia: Marini mantiene un estrecho vínculo de amistad con Ramiro Rovira, hijo de Carlos Rovira, el conductor de la nueva fuerza política Encuentro Misionero.
⚔️ Guerra política y grifo cerrado: Una decisión táctica, no fiscal
El detonante que hizo colapsar el financiamiento del streaming porteño fue la feroz interna que divide las aguas del poder misionero. En el marco de la ruptura institucional entre el Gobernador Hugo Passalacqua y la conducción de Rovira por el control del territorio para los próximos turnos electorales, el mandatario provincial avanzó directamente sobre los resortes financieros que sustentan a las estructuras aliadas de su cuñado.
En una maniobra estrictamente táctica, desde la gobernación se ordenó congelar y cortar de forma inmediata los pagos discrecionales que la provincia remitía a AlegraMed. Al clausurarse el grifo de los dólares de la salud misionera, el holding de Marini perdió su principal fuente de financiamiento cruzado, derribando el andamiaje que permitía subsidiar el déficit diario de Blender y Carajo en Buenos Aires.
La crisis en los sets de grabación porteños escaló a tal punto que figuras del streaming y exempleados del medio, afectados por los despidos, han comenzado a amenazar públicamente con lanzar «carpetazos» informativos que detallen el entramado de negocios y financiamiento oculto de la rosca política misionera si no se regularizan sus indemnizaciones.
Lejos de tratarse de una conversión del gobernador hacia la austeridad fiscal o la transparencia administrativa, analistas locales coinciden en que la medida responde únicamente a la necesidad de vaciar las cajas del rovirismo en plena guerra de facciones. Los «curros» del sector desplazado son simétricos a los esquemas de discrecionalidad presupuestaria que retiene el ala del passalacquismo; cajas políticas que corren exactamente el mismo riesgo de ser desmanteladas el día en que la correlación de fuerzas vuelva a invertirse en el tablero provincial.






