Un confuso episodio habría ocurrido durante la madrugada del 6 de enero en inmediaciones del puente Pindaytí, donde al menos tres vehículos con varios ocupantes habrían solicitado intervención policial tras un presunto procedimiento realizado por personal de Prefectura Naval Argentina.
Según lo manifestado por las personas involucradas, los rodados se habrían desplazado desde distintas provincias de la Patagonia argentina con destino a la zona de Colonia Aurora y Paraje Santa Rita, con la intención de visitar iglesias locales. Siempre de acuerdo a su relato, al circular por el Paraje Maybau habrían sido interceptados, perseguidos y presuntamente alcanzados por disparos efectuados por personal de Prefectura que se movilizaba en un vehículo oficial.
Ante esta situación, los ocupantes habrían acudido a la Policía local en busca de resguardo y asistencia, manifestando encontrarse en estado de shock por lo ocurrido y por el trato recibido durante el presunto procedimiento.
En el marco de las actuaciones, se habría mantenido diálogo con el subprefecto Guillermo Vallejos, a cargo de la Prefectura Naval Argentina con sede en Alba Posse, quien habría informado que minutos antes manejaban datos vinculados a una posible camioneta relacionada con estupefacientes. En ese contexto, se habrían ordenado detonaciones disuasivas de tipo anti tumulto con el objetivo de frenar el avance de los vehículos, sin contar inicialmente con información certera sobre la procedencia de los mismos.
Posteriormente, se habría procedido a la identificación de los ocupantes de los rodados. Entre ellos se encontrarían Hugo Ricardo B. (44), domiciliado en Comodoro Rivadavia, quien habría conducido una camioneta Fiat Toro; Raquel Carolina D. (42), con domicilio en la región patagónica, al mando de una Ford Ranger; y Ana Carolina S. (40), oriunda de la provincia de Chubut, quien habría conducido un furgón Mercedes Vito.
De acuerdo a lo expresado por estas personas, habrían manifestado su intención de radicar una denuncia contra el personal de Prefectura ante la Fiscalía correspondiente en la ciudad de Oberá. Asimismo, habrían señalado sentirse afectados emocionalmente por los presuntos malos tratos, insultos y amenazas recibidas durante el procedimiento.
En ese mismo marco, los involucrados habrían denunciado además que personal de Prefectura habría intentado solicitarles dinero para “arreglar la situación” y evitar mayores consecuencias, situación que habría sido rechazada por los ocupantes, quienes decidieron recurrir a la Policía local para dejar constancia de lo ocurrido.
Algunos de los damnificados habrían expresado su agradecimiento al personal policial por la contención brindada tras el episodio.
“Estamos muy agradecidos con la Policía, que nos dio confianza y seguridad. No tendrían por qué tratarnos de esta manera y no vamos a dejar esto así”, habría manifestado uno de ellos.
Otra de las personas involucradas habría señalado:
“Venimos de muy lejos para visitar las iglesias de la zona y no esperábamos encontrarnos con algo así. Vecinos nos dijeron que no sería la primera vez que ocurren situaciones similares”.
Las actuaciones continuarían en etapa investigativa para esclarecer lo ocurrido y determinar eventuales responsabilidades.





