A través de un decreto, el Presidente habilitó el giro de fondos para 12 provincias. El objetivo es cubrir necesidades financieras urgentes ante la caída de la recaudación.

 

 

 

En un movimiento táctico para contener la asfixia financiera del interior, el presidente Javier Milei firmó este lunes un decreto que pone a disposición $400.000 millones en adelantos de coparticipación.

 

 

 

 

 

Misiones se encuentra entre las 12 jurisdicciones beneficiadas por esta medida, que busca inyectar liquidez inmediata a las provincias más golpeadas por la caída de la recaudación y el recorte de transferencias nacionales.

 

 

 

 

 

Estos fondos no son «regalos» ni partidas discrecionales, sino recursos que pertenecen a las provincias por ley, pero que la Nación girará de forma anticipada. La gran ventaja competitiva es la tasa de interés: el Gobierno fijó un 15%, una cifra «amiga» si se compara con el 30% o 45% que hoy cobra el mercado financiero. Con esto, la Casa Rosada busca evitar que los gobernadores aliados caigan en un endeudamiento impagable para cubrir salarios y gastos corrientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Números en rojo: El porqué de la medida

 

 

 

La decisión llega en un momento crítico. Informes de consultoras como Politikon Chaco y el CEPA confirman que la coparticipación cayó un 7% real en marzo, acumulando un trimestre de retroceso ininterrumpido.

 

 

 

 

En Misiones, donde la dependencia de los recursos federales es alta para sostener sectores clave como salud, educación y seguridad, este adelanto funciona como un respirador artificial para ordenar las cuentas antes de fin de año, fecha en la que los fondos deberán ser reintegrados.

 

 

 

Misiones en el selecto grupo de las 12

 

 

 

En el Ministerio de Hacienda provincial ya analizan los cupos que asignará la Secretaría de Hacienda de la Nación. Misiones integra la lista junto a vecinas como Corrientes y Chaco, además de Catamarca, Chubut, La Rioja, Mendoza, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán.

 

 

 

 

 

 

 

 

Este nuevo esquema sistematiza los pedidos, eliminando el desfile mensual de gobernadores por los despachos de Buenos Aires y estableciendo un tope global que obliga a cada distrito a ser quirúrgico con sus gastos para garantizar el repago dentro del mismo ejercicio fiscal.