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El Presidente y su colega electo de los Estados Unidos se comunicaron para abrir una nueva instancia diplomática sobre la crisis en Venezuela, el rol geopolítico de la OEA y el cambio climático, entre otros asuntos comunes.

Alberto Fernández dialogó con Joseph Biden para relanzar las relaciones bilaterales con Estados Unidos tras la distancia geopolítica que mantuvo con Donald Trump respecto de la situación en Venezuela, la crisis institucional en Bolivia, el papel de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la designación de Mauricio Claver al frente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El presidente argentino abrió la conversación diplomática felicitando a Biden por su triunfo ante Donald Trump. “Es una gran oportunidad de generar un mejor vínculo para que Estados Unidos se reencuentre con América Latina”, dijo Alberto Fernández que nunca ocultó sus desavenencias con Trump.

El continente tiene un gran potencial, con una democracia sólida, y tenemos una amplia agenda para trabajar desde Canadá hasta la Argentina. Quiero tener una relación sólida con el continente-, replicó Biden al otro lado del teléfono.

La respuesta del presidente electo de los Estados Unidos permitió que Alberto Fernández pudiera avanzar en sus conceptos geopolíticos. “Están culminando años difíciles para América latina. Queríamos que las cosas cambien y vemos en usted una alternativa”, opinó.

Y remató: “Con una relación sólida y madura, defendiendo la seguridad y las democracias en el continente, tengo la seguridad de que vamos a hacer muchas cosas juntos”.

Alberto Fernández y Biden tienen un amigo en común: El Papa Francisco. Y esa amistad fue puesta de relieve por ambos mandatarios durante un tramo de la comunicación telefónica.

El presidente argentino enfatizó la ayuda de Francisco al momento de negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras que el presidente electo de los Estados Unidos explicitó que tiene una agenda común con el Papa -cambio climático, lucha contra la pobreza y el drama de los refugiados-, los dos pertenecen a la misma grey católica, y una historia compartida durante la visita del Sumo Pontífice a Washington en tiempos de Barack Obama.

En este marco, Biden recordó que el Papa le dio consuelo y afecto personal cuando murió su hijo Beau por un cáncer cerebral. Tenía 46 años y antes de morir le dijo a su padre que tenía que presentarse en los comicios presidenciales. Sin su insistencia, la historia de Estados Unidos hubiera escrito un capítulo distinto.

Al finalizar la conversación, Alberto Fernández sostuvo que “tenemos mucho por delante para hacer en la región. Este es el continente más desigual del mundo, hay que desarrollarlo económicamente y equilibrarlo socialmente. Con el Papa como socio, definitivamente, nos va a ir muy bien”.

Biden se mostró dispuesto a esa estrategia en la relación bilateral. Y antes de cortar la comunicación señaló: “Ustedes tienen un país con una gran cantidad de recursos humanos y naturales, con una predominante descendencia europea. Eso va a ayudar a tener un futuro exitoso”.

La conversación duró 35 minutos cuando estaba previsto –por protocolo– que sólo se extendiera 10 minutos por reloj.

Alberto Fernández estaba en Balcarce 50 y Biden en sus oficinas de transición presidencial en Estados Unidos. Junto al Presidente estuvieron su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el canciller Felipe Solá, el ministro de Economía, Martín Guzmán, el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello, y el secretario de Medios de Comunicación, Juan Pablo Biondi.

El jefe de Estado asume que puede encontrar puntos de contacto diplomáticos con el sucesor de Trumpy encargó al canciller Felipe Solá, al embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, y al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, que coordinaran una diálogo telefónico con el presidente 46 de los Estados Unidos.

Alberto Fernández fue uno de los primeros mandatarios de América Latina que reconocieron la victoria de Biden, pese a que Trump en ese momento insistía en que se habían cometido masivos actos de fraude en contra de su reelección. El presidente argentino está en las antípodas ideológicas de Trump y aprovechó la ocasión para ratificar sus diferencias.

El jefe de Estado cree posible encontrar un agenda común con Biden vinculada a la crisis de Venezuela. Trump no descartaba la posibilidad de una invasión militar para terminar con el régimen populista de Nicolás Maduro, mientras que su sucesor demócrata descarta la vía armada y empuja una hoja de ruta basada en la negociación diplomática y a continuación elecciones libres y transparentes.

En este contexto, Alberto Fernández se siente cómodo hablando con Biden, ya que su hipótesis de trabajo para Venezuela –compartida por la Unión Europea– se basa en una amplia mesa de negociación, con Maduro incluido, para desembocar en comicios sin proscripciones políticas.

A su vez, Biden sostiene que hay que exhumar los organismos multilaterales –OMC, ONU, UNESCO, por ejemplo– y el presidente argentino también comparte este criterio institucional. Donald Trump no creía en la cooperación global y su decisión política fue restar valor a la agenda multilateral que habitualmente permite avanzar en importantes acuerdos diplomáticos.Alberto Fernández y Mauricio Claver durante su encuentro en Ciudad de MéxicoAlberto Fernández y Mauricio Claver durante su encuentro en Ciudad de México

Desde esta perspectiva, Alberto Fernández tiene intenciones de forzar un cambio en la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que está en manos de Mauricio Claver por decisión política de Trump. Hasta la llegada de Claver a la presidencia del BID, ese puesto pertenecía a América Latina. Pero Trump decidió romper esa trayectoria histórica –inviolable desde 1958– para atenuar la influencia de China en la región.

Biden no está conforme con la designación de Claver –fue asesor en seguridad nacional de Trump– y evalúa una salida diagonal que a su vez contemple los intereses de América Latina en el BID. Alberto Fernández maneja esta información reservada, y ya está trabajando para desplazar a Claver, que no tiene en sus oraciones al presidente argentino.

Un asunto clave en las relaciones bilaterales con Estados Unidos es su peso en el board del Fondo Monetario Internacional (FMI). En plena negociación por la deuda con el FMI, Alberto Fernández apuesta a que Biden respalde a la Argentina al momento de tratar el acuerdo de Facilidades Extendidas que llegará al board hacia fines de marzo.

El presidente electo considera que la estabilidad económica de la región contribuye a la seguridad nacional de los Estados Unidos, y no pondrá objeciones al resultado de las negociaciones si Alberto Fernández y su ministro de Economía, Martín Guzmán, cumplen con los compromisos de pagar la deuda de 44.000 millones de dólares en tiempo y forma.

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