La ATM Misiones dio de baja normativas de los años 90 y 2000 que generaban doble cobro en tarjetas y burocracia en farmacias. Conocé los detalles del anuncio aquí.
Se trata de una limpieza de resoluciones que habían quedado a contramano de la digitalización actual. Si bien agiliza procesos en tarjetas de crédito y sectores específicos, el reclamo de fondo por la carga impositiva y los controles fronterizos internos permanece vigente.
A través de un reciente comunicado en sus canales oficiales, el gobernador de la provincia anunció una serie de instrucciones enviadas a la ATM Misiones para dar de baja regímenes de información y retención que hoy resultan anacrónicos. Según los términos del posteo, el objetivo es avanzar hacia un sistema «más ágil», eliminando registros que ya no aportaban valor fiscal pero que sumaban horas de papelería a contribuyentes y comerciantes.
¿Qué es lo que efectivamente cambia?
La medida toca tres puntos que eran considerados «zonas de conflicto» administrativo:
- Tarjetas de Crédito y Débito: Se deja sin efecto la RG 91/90. Esta norma, que arrastraba 36 años de vigencia, provocaba una doble imposición que afectaba tanto al comercio como al usuario final. A partir de ahora, Misiones se integra totalmente al sistema SIRTAC, unificando criterios con el resto del país.
- Sector Logístico: Se eliminan los registros de transporte, parque móvil y gas licuado (establecidos entre los años 2000 y 2010). Estos datos, que en la era del papel eran necesarios para el control, hoy ya se encuentran digitalizados en otras bases de datos, por lo que su exigencia era redundante.
- Farmacias: Se quita un régimen de percepción especial (RG 29/00) que añadía una carga operativa extra a los locales farmacéuticos, simplificando la liquidación de sus obligaciones.
El peso de la «aduana interna»
Aunque la eliminación de estas normativas es un paso hacia la modernización, para gran parte del sector productivo misionero el anuncio llega con años de demora. El malestar por la ATM Misiones y su sistema de pagos a cuenta en los ingresos a la provincia —frecuentemente criticado como una «aduana paralela»— sigue siendo el reclamo número uno que no fue alcanzado por esta «poda» de burocracia.
Limpiar leyes que quedaron obsoletas con la llegada de internet es una tarea necesaria, aunque el sector privado sigue esperando señales más contundentes respecto a la reducción real de las alícuotas y el cese de los controles que dificultan el ingreso de mercaderías.



