Un Ford Fiesta terminó destruido en la madrugada. Las pericias confirmaron que «alguien le dio una mano» a las llamas y la Policía busca al pirómano de la zona.
Para Teresa (30), la madrugada de este viernes trajo una sorpresa bastante amarga. Un sospechoso ataque incendiario en el barrio San José Obrero de Bernardo de Irigoyen le dejó su auto convertido en un triste montón de chatarra calcinada.
El incendio comenzó cerca de las 3:30 de la mañana, justo detrás de la iglesia del barrio. Los vecinos se despertaron con el resplandor de las llamas que devoraban un Ford Fiesta estacionado en el patio de la vivienda de la víctima.
Los bomberos de la localidad acudieron con una autobomba para sofocar el fuego y evitar que la casa o la propia parroquia terminaran con el mismo destino. Si bien lograron apagar el incendio y afortunadamente no hubo heridos que lamentar, para el vehículo ya era demasiado tarde: los daños fueron absolutos e irreversibles.
El dato picante de la jornada llegó con la pericia técnica: los bomberos confirmaron lo que todos sospechaban en el barrio. El fuego no empezó por un cortocircuito milagroso ni por combustión espontánea; requirió la intervención directa y bien intencionada de la mano humana.
Ahora, la Policía rastrea la zona para averiguar quién o quienes fueron los responsables del hecho.





