La Policía de Misiones detuvo a César Andrés A. en Campo Viera, acusado de propinar brutales golpizas a un niño de 3 años. El sospechoso fue reducido tras amenazar a los efectivos con un arma blanca. El menor fue resguardado con hematomas en el rostro.
Un peligroso operativo policial culminó este viernes por la mañana con la detención de un hombre, identificado como César Andrés A., de 37 años, acusado de graves cargos por maltrato infantil y resistencia a la autoridad.
El sujeto fue localizado y reducido tras ocultarse entre la vegetación del Lote 5 y amenazar con un cuchillo a los efectivos que intentaban apresarlo.
La intervención se disparó cerca de las 8 de la mañana luego de que una joven madre presentara una denuncia en la Comisaría de la Mujer de Oberá. La mujer alertó que su hijo de tan solo tres años, que estaba al cuidado de una tía, era víctima de violencia física por parte de la pareja de esta última.
Dada la extrema gravedad de la acusación, la Unidad Regional II activó de inmediato el protocolo de protección de la niñez. Una comisión policial se dirigió al domicilio señalado para resguardar la integridad del menor.
Hematomas compatibles con golpizas
El niño fue retirado de la vivienda junto a su tía y trasladado de urgencia al hospital local para un examen médico forense. El parte médico confirmó las peores sospechas: el profesional de turno constató que el menor presentaba hematomas visibles en el rostro y en distintas partes del cuerpo, lesiones compatibles con maltrato infantil de carácter reiterado.
Con la evidencia médica en la causa, el Secretario Judicial ordenó la detención inmediata del sospechoso.
Resistencia con arma blanca
El operativo de rastrillaje se centró en la zona del Lote 5. Tras una intensa búsqueda, los uniformados lograron ubicar al implicado escondido entre la espesa vegetación.
Al verse acorralado, César Andrés A. intentó evadir la captura y extrajo un arma blanca, con la que amenazó directamente a los efectivos policiales. La rápida y coordinada acción del personal actuante permitió desarmarlo, reducirlo y finalmente detenerlo, sin que se reportaran heridos durante la violenta resistencia.
Los investigadores recabaron testimonios que apuntan a que el niño habría sido agredido en reiteradas oportunidades con la justificación de «corregir» conductas propias de su edad, como la falta de control de esfínteres. Estas circunstancias, consideradas aberrantes, son ahora el foco de la investigación judicial.
El detenido fue trasladado a sede policial, quedando a disposición de la Justicia. Por su parte, el niño permanece bajo resguardo y seguimiento de los organismos provinciales de protección, garantizando así su seguridad física y emocional.





