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Tras 80 años de trayectoria, la firma cesó sus actividades en Buenos Aires. La caída del consumo, deudas millonarias y conflictos gremiales sentenciaron el final de la producción nacional.

 

 

La empresa Fate S.A.I.C.I., principal referente de la industria del neumático en Argentina con más de ocho décadas de historia, confirmó este miércoles el cese definitivo de sus operaciones en su planta industrial ubicada en Virreyes, partido de San Fernando.

La noticia representa un duro golpe para el sector manufacturero, resultando en el despido de 920 empleados que formaban parte de la estructura productiva de la firma.

A través de un comunicado oficial, el directorio de la compañía atribuyó la drástica medida a cambios profundos en las condiciones del mercado que tornaron insostenible la continuidad de la actividad.

A pesar de haber sido pioneros en el abastecimiento de neumáticos radiales para la industria automotriz local y de mantener presencia en mercados internacionales como Europa y Estados Unidos, los factores internos y externos terminaron por sentenciar su viabilidad económica.

Las causas detrás de la caída

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La decisión no fue abrupta, sino el resultado de un proceso de deterioro que se profundizó en el último año:

  • Desplome de la demanda: La empresa registró una caída del 30% en el consumo interno desde finales del año pasado.

  • Pérdidas millonarias: Durante el primer semestre de 2024, Fate acumuló un rojo superior a los 30 millones de dólares, lo que obligó a intentar ajustes previos en turnos y dotaciones que no fueron suficientes.

  • Falta de competitividad: El directorio señaló una combinación de costos de producción elevados, sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para insumos y una baja productividad laboral.

  • Conflictividad gremial: El ausentismo y los prolongados conflictos sindicales, especialmente tras los incidentes de 2022, fueron marcados como detonantes de la pérdida de mercados de exportación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antecedentes de una crisis anunciada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La planta de Virreyes venía operando en un contexto de fragilidad desde hace años. En 2019, ya se habían reducido 450 puestos de trabajo, situación que se repitió con menor intensidad entre 2021 y 2022.

En mayo de 2024, la firma ya había despedido a 200 operarios en un intento de adecuar su estructura a la «nueva realidad» del mercado, para finalmente solicitar en julio un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante el Gobierno Nacional, el cual no logró revertir el destino final de la compañía.