Este lunes Delcy Rodríguez jurará como presidenta encargada de Venezuela por orden del TSJ. EE.UU. se muestra dispuesto al diálogo pero bajo condiciones estrictas.
Lo que nacerá este lunes en Caracas es, a todas luces, un «chavismo de transición» o, como algunos analistas ya lo llaman, un gobierno condicionado. Por orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Delcy Rodríguez tomará las riendas del país tras el vacío de poder dejado por la extracción de Maduro.
La acompañará su hermano, Jorge Rodríguez, consolidando a la dupla como las caras visibles de un proceso que Washington monitoreará minuto a minuto.
La postura de la Casa Blanca fue clara este domingo. El secretario de Estado, Marco Rubio, envió un mensaje que mezcla diplomacia con advertencia: Estados Unidos está dispuesto a dialogar con Delcy, siempre y cuando ella tome las “decisiones adecuadas”. En otras palabras, la legitimidad de su gestión dependerá de su capacidad para desmantelar la estructura anterior y facilitar una transición que conforme a los intereses del gobierno republicano.
El mensaje de Delcy al mundo (y a Trump)
En un comunicado que busca bajar los decibelios del conflicto militar, la flamante «Presidenta encargada» reafirmó la vocación de paz de Venezuela y lanzó un guante directo a Washington:
Invitación al diálogo: Extendió una propuesta al gobierno de Trump para trabajar en una «agenda de cooperación» y desarrollo compartido.
Respeto a la soberanía: Pidió un trato basado en la igualdad y la no injerencia, intentando marcar una línea frente a la presencia militar estadounidense en la región.
Un guiño a la paz: «Presidente Donald Trump: nuestros pueblos merecen el diálogo, no la guerra», sentenció Rodríguez, apelando a la diplomacia para evitar una mayor escalada tras la Operación Resolución Absoluta.
¿Qué pasa mañana?
Además de la jura de Rodríguez, este lunes se elegirán nuevas autoridades en la Asamblea Nacional, lo que terminará de definir quiénes manejarán los hilos del país en este escenario de emergencia.
Mientras tanto, el mundo observa si este cambio de nombres será suficiente para calmar las aguas o si es solo el preludio de una transformación más profunda impuesta desde el Norte.







