Un hombre de 25 años fue aprehendido tras agredir a médicos y policías en el Hospital de Área. El test de alcoholemia arrojó un nivel alarmante.
Eran poco más de las ocho de la noche cuando los gritos comenzaron a escucharse en la sala de espera. No era un paciente pidiendo auxilio, sino un individuo descontrolado que puso en riesgo la integridad de quienes trabajan para salvar vidas.
Un ataque a quienes cuidan
La alerta ingresó al Centro de Operaciones 911 a las 20:20 horas. El personal del Hospital de Área de Apóstoles solicitaba presencia policial urgente: un hombre joven estaba protagonizando disturbios, insultando a los profesionales de la salud y entorpeciendo la atención de los demás pacientes.
Al llegar la patrulla de la Comisaría Primera, la situación lejos de calmarse, empeoró. El involucrado no solo mantuvo su postura agresiva hacia los médicos, sino que desafió a los uniformados con insultos y ademanes violentos.
El nivel de hostilidad era tal que se requirió el apoyo de la Guardia de Infantería y la División Investigaciones para lograr reducirlo sin que nadie resultara herido.
El veredicto de la pipeta
Tras ser trasladado a la comisaría, se realizó el examen de rigor para entender el origen de semejante violencia. El personal de Policía Científica confirmó las sospechas de los médicos: el joven estaba severamente intoxicado.
El test de alcoholemia arrojó un resultado de 1,62 gramos por litro de alcohol en sangre, una cifra que explica la pérdida total de frenos inhibitorios y la conducta errática que obligó a paralizar la guardia durante varios minutos.





