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El capo narco más buscado, fundador del Cartel de Jalisco Nueva Generación, falleció este domingo. Su caída ocurre bajo la fuerte presión de Donald Trump contra los carteles.

 

 

 

Este domingo se marcó un antes y un después en la historia del crimen organizado en América Latina. En un operativo militar que terminó en un enfrentamiento armado, se confirmó la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, mundialmente conocido como “El Mencho”. El líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) era, hasta hoy, el objetivo principal tanto de las autoridades mexicanas como de las estadounidenses, que ofrecían una recompensa de 15 millones de dólares por su cabeza.

Su caída no es un hecho aislado. Según expertos, este golpe responde a la intensa presión ejercida por el gobierno de Donald Trump, quien ha designado a los carteles mexicanos como organizaciones terroristas y los culpa directamente por la epidemia de fentanilo y opioides que golpea a los Estados Unidos. Con su muerte, se cierra el círculo de la «vieja guardia» de capos narcos, tras las capturas de figuras como «El Chapo» Guzmán y «El Mayo» Zambada.

De policía a «Terror de las rutas»

 

 

 

 

 

La historia del líder del CJNG es tan cinematográfica como violenta:

  • Orígenes: Nacido en Michoacán hace 59 años, emigró de niño a EE. UU. y fue deportado tras cumplir una condena por tráfico de heroína en los 90.

  • El giro: A su regreso, increíblemente se incorporó a la policía de Jalisco, pero su paso por la fuerza fue breve. Pronto se pasó al bando de los sicarios, escalando posiciones hasta fundar su propio imperio.

  • Poder de fuego: Bajo su mando, el CJNG se convirtió en una maquinaria de guerra capaz de derribar helicópteros militares y controlar rutas desde Colombia hasta China.

 

 

 

La conexión con el sur y el legado de violencia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El imperio del jefe del CJNG no se limitaba a México. A través de sus aliados, el clan de Los Cuinis, el cartel extendió sus tentáculos para lavar dinero en toda América Latina, incluyendo investigaciones que salpicaron a Argentina y Uruguay.

Además del tráfico de drogas, se le atribuyen asesinatos de políticos y el control de negocios ilícitos como el robo de petróleo («huachicoleo») y la trata de personas. Durante años, el líder logró eludir a la justicia ocultándose en zonas rurales de Jalisco, donde incluso se rumoreaba que mandó a construir su propio hospital para tratar una insuficiencia renal. Hoy, esa larga huida llegó a su fin en un enfrentamiento que promete reconfigurar el mapa del narcotráfico mundial.