El Gobierno cumplió con los bonistas por US$4.200 millones y ahora el mercado y el FMI reclaman acelerar la acumulación de reservas.
Luego de varias semanas de incertidumbre, el Gobierno logró cumplir con el pago de más de US$4.200 millones a bonistas, utilizando una combinación de ahorros del Tesoro, dólares provenientes de la privatización de represas y un préstamo de bancos internacionales. El interrogante no estaba puesto en el cumplimiento del compromiso, sino en cómo se obtendrían los dólares para afrontarlo.
Superado ese escollo, el Ejecutivo debe reordenar sus prioridades y avanzar con la siguiente etapa de su plan económico, en un contexto donde el mercado y el Fondo Monetario Internacional coinciden en un reclamo central: la necesidad urgente de acumular reservas.
Si bien ese es el punto más sensible, no es el único. En la agenda aparecen también una mayor flexibilidad del dólar, con menor intervención oficial en los distintos mercados cambiarios, y la dificultad de avanzar en ese camino sin desatender la dinámica de los precios.
“Durante 2025, el Gobierno no priorizó la compra de reservas y 2026 es el año para hacerlo porque no es electoral. Pero también porque, para crecer en el mediano y largo plazo y bajar la inflación de forma sostenida en una economía bimonetaria, es clave contar con un buen stock de reservas”, explicó Gonzalo Carrera, economista de Equilibra.
En esa línea, el Gobierno puso en marcha una nueva fase del esquema cambiario y monetario, cuyo objetivo es que el Banco Central (BCRA) acumule reservas mediante compras diarias cercanas al 5% del volumen operado en el mercado.
Carrera anticipó que la estrategia oficial no se enfocará tanto en el canal comercial o en restringir importaciones y turismo, sino en captar dólares financieros a través del ingreso de capitales.
Una visión similar expresó Pilar Tavella, directora de Research Macro & Estrategia de Balanz: “El próximo foco económico pasa por consolidar la acumulación de reservas, afianzar el esquema cambiario tras la modificación de las bandas y avanzar con las reformas económicas en el Congreso”.
En los primeros días del nuevo marco cambiario, el BCRA compró US$218 millones, y desde el mercado estiman que el proceso se profundizará a partir del segundo trimestre. “Era importante que el Banco Central empezara a intervenir del lado comprador para reforzar la percepción de que efectivamente habrá acumulación de reservas”, señaló Tavella.
El desafío de retener los dólares
Desde el IERAL advirtieron que el problema no es solo comprar divisas, sino lograr que el Banco Central pueda retenerlas, evitando que se vayan rápidamente por pagos de deuda, como ocurrió en los primeros años de gestión.
“Después de cumplir con los compromisos externos, Argentina necesita volver a colocar deuda en el mercado internacional para romper el círculo vicioso de pocas reservas y alto riesgo país”, indicó un informe firmado por Jorge Vasconcelos.
El dilema de fondo sigue abierto: más competitividad con un dólar más alto y menor ritmo de desinflación, o priorizar la baja de precios apoyándose en el ingreso de dólares financieros. “Habrá que ver qué está dispuesto a tolerar el Gobierno para lograr mayor sostenibilidad futura”, planteó Carrera.
Desde Puente coincidieron en que la inflación seguirá marcando el pulso de las decisiones: “Creemos que el Gobierno va a priorizar inicialmente la desinflación, y tanto la acumulación de reservas como el esquema cambiario estarán subordinados a ese objetivo”.
Con la deuda de corto plazo saldada, el verdadero examen ahora pasa por reconstruir reservas sin desarmar el ancla inflacionaria, una ecuación que definirá el rumbo económico en los próximos meses.








