Le pidió el DNI y una «fotito» para el reconocimiento facial. La sobrina le estaba tramitando un préstamo millonario a sus espaldas. Enterate quién es la estafadora.

 

 

​Hay visitas que es mejor no recibir, y si no, pregúntenle a una vecina del barrio 140 Viviendas de Jardín América.

Este miércoles, la siesta de una vecina se vio interrumpida por la llegada de una sobrina que, de la nada y sin ser muy afecta a las visitas familiares, apareció con una sonrisa y una propuesta de lo más extraña.

​Entre charla y charla, la mujer le pidió a su tía —una jubilada de 68 años— el DNI y que se prestara para hacerse un «reconocimiento facial» con el celular.

La excusa fue el clásico «cuento del tío» moderno: le dijo que necesitaba sacar un préstamo pero que, como ella tenía deudas con la tarjeta, necesitaba usar la cuenta de la tía para recibir la plata.

Lo que no sabía la joven es que en la casa había otro familiar con el «olfato» más fino, quien sospechó que tanto interés repentino olía a estafa.

​Rápido de reflejos, el familiar llamó a la Policía. Cuando los efectivos de la Unidad Regional IX y los expertos de Cibercrimen metieron las narices en el teléfono y en el home banking de la abuela, se encontraron con la sorpresa.

La «sobrina del año» ya había cambiado las claves de acceso sin permiso y tenía cocinado un préstamo por la módica suma de $1.160.000 pesos. La operación estaba a punto de caramelo, lista para que la plata volara a otro bolsillo.

​Lo más indignante saltó cuando los uniformados empezaron a chequear los antecedentes de la mujer. No era ninguna principiante: ya tenía dos denuncias previas por andar estafando a sus propias compañeras de trabajo. Parece que la «especialista» en ajeno no tiene límites a la hora de buscar víctimas, ni siquiera dentro de su propio árbol genealógico.

​¿Quién es la implicada que terminó con las esposas puestas? Se trata de Valeria R. (35), quien pasó de tomar mates con la tía a quedar alojada en una celda por disposición de la Justicia. La víctima del intento de fraude, la señora Elvira Isalvia R., logró salvar sus ahorros y su crédito gracias a que no se quedó callada. La policía secuestró el celular de la detenida, que ahora será peritado para ver a cuántos más intentó embaucar con la técnica de la «selfie» traicionera.