Una revisión histórica cuestiona el relato peronista sobre la creación de derechos laborales. Datos y fechas demuestran que el aguinaldo, las vacaciones pagas y el derecho a huelga surgieron bajo gobiernos de facto o previos a la presidencia de Perón.
Por la Redacción. Existe un modus operandi en la narrativa histórica del peronismo: la apropiación simbólica. Durante décadas, se ha instalado la idea de que los derechos fundamentales de los trabajadores nacieron exclusivamente bajo la presidencia de Juan Domingo Perón. Sin embargo, los archivos y las leyes cuentan una historia diferente, una donde gobiernos previos y dictaduras militares fueron los verdaderos autores de beneficios como el aguinaldo, las vacaciones pagas y la indemnización.
Aquí, el desglose de los datos que el relato suele omitir.
🏖️ Vacaciones Pagas y Aguinaldo: La Firma de Farrell
Uno de los mitos más extendidos es la paternidad exclusiva de las vacaciones y el Sueldo Anual Complementario (SAC). Si bien Perón ocupaba cargos en ese gobierno militar, la institucionalización de estos derechos ocurrió bajo un gobierno de facto.
Vacaciones Pagas: Se establecieron universalmente mediante el decreto del 20 de diciembre de 1945, bajo el gobierno de Edelmiro J. Farrell.
El antecedente: Ya en la década del 30 (Ley 11.729 de 1933-1934), los empleados de comercio gozaban de este derecho.
Aguinaldo (SAC): Fue creado por el mismo decreto (33.302/45) de la dictadura de Farrell, instaurando el Instituto Nacional de Remuneraciones.
El contexto: Fue una medida promulgada poco antes de las elecciones de 1946. Si bien Perón capitalizó políticamente la medida, la firma legal corresponde a un gobierno militar, no a uno democrático peronista.
El Dato: El decreto de 1945 transformó antecedentes aislados (como la ley de 1924 en Jujuy) en un derecho universal y obligatorio para todos los trabajadores en relación de dependencia.

⚖️ Indemnización por Despido: De Agustín P. Justo a Farrell
La protección contra el despido arbitrario tampoco es un invento del peronismo en el poder. Sus raíces se hunden en la presidencia de Agustín P. Justo.
Ley 11.729 (1934): Reformó el Código de Comercio e introdujo el preaviso y la indemnización por antigüedad (inicialmente para el sector mercantil).
Universalización (1945): Nuevamente, fue el decreto de la dictadura de Farrell el que extendió este beneficio a todos los trabajadores y duplicó los montos indemnizatorios.

👨👩👧👦 El Salario Familiar y el Derecho a Huelga: La Paradoja del 57
Quizás la ironía más grande del relato histórico reside en las asignaciones familiares y el derecho a huelga. Muchos de estos avances se consolidaron paradójicamente tras la caída del peronismo, durante la llamada «Revolución Libertadora».
Asignaciones Familiares
Aunque hubo avances sectoriales en los 40, el sistema generalizado nació el 12 de julio de 1957 bajo el gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu (Decreto Ley N.º 7.914/57), quien creó las «Cajas de Subsidios Familiares» para comercio e industria.
El Derecho a Huelga (Artículo 14 Bis)
El peronismo suele olvidar un detalle constitucional clave: la Constitución de 1949 no mencionaba explícitamente la palabra «huelga», bajo la premisa de que en un «Estado de bienestar justicialista» el conflicto no debería existir.
Fue recién el 24 de octubre de 1957, nuevamente bajo el gobierno de Aramburu, cuando se incorporó el Artículo 14 bis a la Constitución Nacional, garantizando explícitamente a los gremios el derecho a huelga.

Conclusión: Memoria vs. Relato
La revisión de las fechas es lapidaria. Gran parte de la columna vertebral de los derechos laborales argentinos fue legislada por Agustín P. Justo, Edelmiro Farrell y Pedro Eugenio Aramburu.
Es decir que cada vez que un peronista te hable de derecho, no fueron creados por gobiernos peronistas, si han creado miles de impuestos para supuestos beneficios o limosnas para que la gente no trabaje mientras se robaron lo máximo que pudieron.
El peronismo, hábil en la construcción de símbolos, ha logrado adjudicarse banderas ajenas a lo largo de su historia. Mientras la narrativa oficial habla de «conquistas», los datos duros muestran que, en muchos casos, la gestión peronista se limitó a administrar o capitalizar lo que otros —incluso gobiernos militares— ya habían firmado.





