La Guardia Revolucionaria confirmó el cierre del paso estratégico. Advierten que atacarán cualquier buque que cruce sin permiso. Peligra la tregua anunciada por Trump.
La paz duró menos de lo esperado. En un giro que devuelve al mundo a una situación de riesgo extremo, la agencia de noticias Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, confirmó que Irán volvió a cerrar el Estrecho de Ormuz. El paso estratégico, por donde circula el 20% del petróleo mundial, ha sido bloqueado en respuesta a la reciente escalada de bombardeos de Israel sobre territorio libanés.
La situación no es solo un bloqueo administrativo: la Armada iraní lanzó una advertencia letal a la navegación internacional. El mensaje enviado a los buques es tajante: «Cualquier embarcación que intente cruzar sin autorización de Teherán será atacada y destruida». Esta medida dinamita el alto el fuego de dos semanas que Donald Trump y el gobierno islámico habían pactado apenas unas horas atrás.
El impacto en el bolsillo global
La reapertura del estrecho era la condición base para la tregua. Con este nuevo cierre, la economía mundial entra en una zona de turbulencia inmediata:
- Petróleo: Se espera que los precios del crudo, que habían bajado tras el anuncio de paz, vuelvan a dispararse por encima de los US$110.
- Suministro: Millones de barriles diarios quedan «atrapados» en el Golfo Pérsico, afectando directamente a los grandes consumidores de Occidente y Asia.
- Conflicto regional: La medida de Irán es una respuesta directa a los ataques israelíes en El Líbano, lo que confirma que el conflicto ya no es bilateral sino regional.
La Casa Blanca en silencio
El mundo aguarda una reacción de Donald Trump. El mandatario estadounidense había puesto su reputación como «negociador» detrás de este alto el fuego, advirtiendo previamente que atacaría todas las centrales eléctricas iraníes si el paso era cerrado. El incumplimiento por parte de Teherán pone a las potencias al borde de una intervención militar directa.





