Según datos del INDEC y consultoras privadas, la desocupación alcanzó a 1,7 millones de personas al cierre de 2025. Misiones es una de las provincias más castigadas por la caída del empleo registrado.
La estructura social de la Argentina está atravesando una metamorfosis que las consultoras de opinión pública ya califican como un «cambio de era».
Durante años, la inflación fue el único e indiscutible enemigo en las encuestas, pero el inicio de 2026 marca un punto de inflexión: el miedo a perder el trabajo ha desplazado al aumento de precios. Según el último relevamiento de Opinaia, la desocupación lidera las preocupaciones con un 56%, dejando a la inflación en un lejano quinto puesto con el 44%.
Esta percepción social no es un fenómeno aislado, sino que se apoya en una degradación sistemática de los indicadores del mercado de trabajo registrado.
Los datos del INDEC correspondientes al cuarto trimestre de 2025 confirman que la tasa de desocupación escaló al 7,5%, afectando a 1,7 millones de ciudadanos. Lo preocupante no es solo el número frío, sino la tendencia: en comparación con el mismo periodo de 2024, el desempleo subió 1,1 puntos porcentuales, evidenciando que la economía ha dejado de generar puestos de trabajo genuinos.
La caída del empleo formal y el techo del cuentapropismo
El análisis del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) revela una realidad cruda: entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el sector formal perdió medio millón de trabajadores.
Al inicio de la gestión actual, los trabajadores en blanco superaban los 13,3 millones; dos años después, esa cifra cayó a 12,8 millones. Esta reducción del 4% en la masa laboral registrada se explica principalmente por el parate en sectores clave como la industria manufacturera (que perdió 63.902 empleos) y la construcción (con una baja de 48.671 puestos debido a la parálisis de la obra pública).
Históricamente, el mercado laboral argentino funcionaba con un sistema de vasos comunicantes: cuando el empleo formal caía, el «cuentapropismo» o monotributo crecía, actuando como una red de contención. Sin embargo, los expertos advierten que ese mecanismo se ha saturado.
El economista Jorge Colina señala que en el último trimestre directamente no hubo creación neta de empleo. Incluso el monotributo social sufrió un colapso del 60%, pasando de 637.000 inscriptos a solo 253.000. Esto sugiere que gran parte de esa masa laboral no se «reconvirtió», sino que cayó directamente en la informalidad más absoluta o en la desocupación.
Misiones: Una de las provincias más castigadas
El impacto federal de esta crisis laboral tiene matices alarmantes para nuestra región. Mientras que provincias petroleras como Neuquén lograron un leve crecimiento del empleo gracias a Vaca Muerta, el resto del país muestra números en rojo. En este ranking negativo, Misiones se ubica en el cuarto puesto de las jurisdicciones que más empleo registrado perdieron, con una caída del 9% en los últimos dos años. Solo Santa Cruz, La Rioja y Catamarca muestran peores indicadores.
Esta situación en la provincia se explica por la fuerte dependencia de sectores como la construcción y la industria maderera, ambos muy golpeados por la caída del consumo interno y la falta de inversión en infraestructura.
El desafío para lo que resta de 2026 será encontrar motores de crecimiento que logren revertir una tendencia que, por ahora, parece no tener piso.





