Cobro peregrinación Loreto

 

 

La Iglesia de Misiones denunció que debió pagar más de $500 mil al Estado por usar la banquina de la Ruta 12 durante una peregrinación al santuario de Loreto.

 

 

 

Por primera vez desde que se realiza la tradicional peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Loreto, la Iglesia Católica de Misiones debió abonar al Estado Nacional un arancel superior al medio millón de pesos por el uso de la banquina de la Ruta Nacional 12. El dato fue confirmado por el párroco Leonardo Cuenca y generó un inmediato malestar en el clero local.

 

 

 

La peregrinación, que cada año moviliza a miles de fieles desde Puerto Iguazú, Posadas y Leandro N. Alem, se desarrolla desde hace décadas sin cargos específicos por la utilización de la banquina. Sin embargo, en esta edición las autoridades nacionales exigieron un pago para habilitar el tránsito de los grupos sobre la RN12, un corredor esencial para este tipo de expresiones religiosas históricas en Misiones y la región.

 

 

El sacerdote Cuenca expresó su preocupación por lo que considera un precedente peligroso, ya que múltiples manifestaciones de fe utilizan rutas nacionales en el NEA, incluidas las multitudinarias peregrinaciones al santuario de Itatí, en Corrientes. En ese marco, advirtió que la medida podría replicarse en otras actividades tradicionales.

 

 

 

En un posteo público, el párroco criticó al Gobierno Nacional: “En el país de la libertad, hoy por primera vez en 24 años, hemos tenido que pagar un arancel de más de medio millón de pesos al Estado Nacional para poder peregrinar por la Ruta 12; una ruta abandonada, donde la selva avanza y los carteles están invadidos por árboles y montes”.

 

 

 

Cuenca también cuestionó el rumbo económico oficial y la disparidad en la carga impositiva: “Las noticias mienten, los impuestos aumentan para los caminantes, mientras los grandes son beneficiados con exenciones. Todo calculado: un proyecto económico extranjero para que unos pocos crezcan a costa de la pobreza de la mayoría”.

 

 

 

Mientras la Iglesia espera una explicación formal, la decisión es otro capitulo del  conflicto entre la iglesia católica y las autoridades nacionales, en un contexto donde las rutas son escenario habitual de prácticas culturales y expresiones de fe que llevan décadas arraigadas en el noreste argentino.