200 motos secuestradas misiones

 

 

Operativos viales en toda la provincia dejaron más de 200 motos secuestradas por escapes libres, alcohol, maniobras peligrosas y falta de documentación.

 

 

 

En distintos puntos de la provincia, la Policía desplegó más de 100 dispositivos viales que terminaron con más de 200 motocicletas secuestradas, principalmente en la zona capital.

 

 

 

 

 

 

Los operativos apuntaron a frenar una combinación que se repite y preocupa: escapes libres, maniobras peligrosas, rodados sin dominio y conductores sin documentación, a lo que se sumaron casos de alcohol al volante, incluso en motos que circulaban a alta velocidad por barrios residenciales.

 

 

 

 

A diferencia de los controles tradicionales, esta vez se aplicó una modalidad móvil y rotativa, con presencia policial en avenidas, calles internas y sectores señalados por los propios vecinos a través del 911. Esa dinámica permitió interceptar motociclistas que suelen esquivar los puestos fijos o escapar al advertir la presencia policial.

 

 

 

 

 

 

 

Según el balance oficial, varios de los rodados secuestrados presentaban sistemas de escape modificados o directamente libres, generando ruidos extremos durante la madrugada. En otros casos, los motociclistas realizaban maniobras temerarias que ponían en riesgo tanto a peatones como a otros conductores.

 

 

 

 

Cuando los infractores lograban darse a la fuga, con tareas posteriores de identificación, y en articulación con los Juzgados de Paz, las autoridades avanzaron en allanamientos y secuestros domiciliarios, incluso de motos que circulaban sin patente.

 

 

 

 

 

 

Desde la Dirección de Seguridad Vial y Turismo remarcaron que estos controles no son aislados y continuarán en distintos puntos de la provincia. El objetivo, aseguran, es claro: reducir riesgos en la vía pública, bajar los ruidos molestos y sacar de circulación vehículos que representan un peligro real.

 

 

 

Mientras tanto, el mensaje es directo: circular sin papeles, con escapes adulterados o bajo los efectos del alcohol ya no pasa desapercibido. Y cada denuncia, cada llamado, suma presión sobre quienes convierten la calle en una pista.