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Efectivos de la Policía de Santa Fe iniciaron un plan de lucha con quema de cubiertas y bloqueos. Reclaman mejoras salariales y el cese de sanciones administrativas.

 

 

La provincia de Santa Fe atraviesa horas críticas debido a un profundo malestar en las filas de su fuerza de seguridad. Lo que se inició como un reclamo salarial ha derivado este martes en un acuartelamiento de hecho y un ensordecedor «sirenazo» que tiene como epicentro la Jefatura de Policía de Rosario, en Ovidio Lagos al 5200, y se replica frente a la Casa de Gobierno en la ciudad de Santa Fe.

La situación se tornó violenta durante la madrugada, cuando se registraron choques directos entre efectivos operativos que intentaron desalojar las calles y los manifestantes. Tras los incidentes, un sector de la fuerza endureció la medida bloqueando los ingresos a las dependencias oficiales e iniciando una quema de cubiertas que mantiene el tránsito cortado y la zona bajo una densa columna de humo.

Los motivos del «sirenazo»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los voceros de la movilización y representantes de Apropol señalaron que el malestar acumulado obedece a condiciones laborales que califican de «insostenibles». El pliego de reclamos incluye:

  • Recomposición salarial: Exigen que el sueldo inicial supere el costo de la canasta básica total.

  • Tarjeta Alimentaria Policial (TAP): Solicitan una actualización urgente de los montos.

  • Salud y sanciones: Demandan mejoras en la cobertura de salud mental y física, además del cese de sanciones para los agentes que iniciaron las protestas días atrás.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Respuesta oficial y falta de patrulleros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, admitió que la provincia enfrenta una situación de extrema gravedad. Aunque el Gobierno provincial ofreció recientemente un plus mensual y aumentos en horas extras, las bases policiales rechazaron la propuesta por considerarla insuficiente y «discriminatoria».

La consecuencia más inmediata y preocupante es la falta de seguridad en las calles. Las autoridades reconocieron formalmente que no pueden garantizar el patrullaje preventivo normal, ya que cientos de móviles han abandonado sus zonas de vigilancia para sumarse a la concentración frente a las jefaturas de Rosario y Santa Fe.

Estado de alerta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mientras la protesta continúa, el Gobierno busca desesperadamente canales de diálogo para evitar que la parálisis de la fuerza se extienda, en una provincia que ya enfrenta desafíos complejos en materia de criminalidad.

Finalmente, se informó que la medida de fuerza se mantiene por tiempo indeterminado. El conflicto ha dejado a las principales ciudades santafesinas en una situación de vulnerabilidad operativa, a la espera de una nueva oferta salarial que logre destrabar el acuartelamiento.