Javier Milei firmará un decreto para aumentar los sueldos del gabinete nacional, pero dejará afuera a Victoria Villarruel, cuyo salario quedará congelado sin fecha.
Una decisión que expone internas, incomoda al oficialismo y vuelve a poner el foco en los sueldos del poder. El presidente Javier Milei firmará este jueves un decreto que habilita aumentos salariales para ministros, secretarios y subsecretarios del gabinete nacional, pero dejará expresamente afuera a la vicepresidenta Victoria Villarruel, cuyo salario quedará congelado de manera indefinida.
La medida se publicará este viernes 2 de enero en el Boletín Oficial y alcanza a los cargos jerárquicos del Ejecutivo, en medio de fuertes reclamos internos por la pérdida de poder adquisitivo acumulada desde diciembre de 2023. En la Casa Rosada reconocen que los salarios del gabinete quedaron retrasados frente a una inflación que en 2024 superó el 117% y que ya suma casi un 28% en 2025.
Desde Balcarce 50 aseguran que la recomposición no será superior a la aplicada al resto de los empleados públicos bajo el sistema SINEP y que no se trata de un esquema diferencial. Sin embargo, la decisión política de excluir a la vicepresidenta no pasó desapercibida.
Según argumentan en el entorno presidencial, Villarruel quedó fuera del decreto por tratarse de un cargo “electo y no técnico”. Pero puertas adentro reconocen que la relación entre ambos atraviesa su peor momento. Diferencias de agenda, exposiciones públicas y posicionamientos internos marcaron un distanciamiento que se profundizó a lo largo de 2025.
En el Gobierno admiten que el congelamiento salarial complicó el funcionamiento de áreas clave, dificultando la retención de cuadros técnicos y ampliando la brecha con el sector privado. Hoy, el esquema vigente fija sueldos de más de 4 millones de pesos para el presidente, cerca de 3,7 millones para la vicepresidenta y alrededor de 3,5 millones para los ministros. Muy por debajo, incluso, de lo que perciben legisladores nacionales.
La decisión también deja al descubierto una vieja discusión de la política argentina: mientras se exige ajuste y sacrificio a la sociedad, el debate sobre los ingresos del poder sigue siendo selectivo, discrecional y atravesado por internas.
El decreto fue cerrado en las últimas horas por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger. En la Casa Rosada aseguran que el texto podría tener retoques, pero la exclusión de Villarruel ya está definida.





