Tras la denuncia de una vecina, el Grupo de Acción Preventiva (GAP) logró identificar al sospechoso mediante filmaciones. Ya está a disposición de la Justicia.
Un joven de 24 años, cuya especialidad delictiva le valió el apodo de «roba garrafas», terminó tras las rejas en las últimas horas tras un sigiloso operativo policial. El delincuente, que se movía con total naturalidad por los patios ajenos, no contó con que la tecnología sería su principal enemiga: una cámara de seguridad captó su rostro en alta definición y le puso fin a su racha de hurtos en la zona.
La investigación se inició tras la denuncia de una vecina de 33 años. La mujer relató que se ausentó de su casa apenas unas horas durante la mañana y, al regresar al mediodía, se encontró con el lavadero vacío: le habían llevado la garrafa con carga completa. Lo curioso es que el delincuente no necesitó romper puertas ni ventanas; su habilidad para escabullirse «sin violencia» era su sello personal.
Cámaras y detención
Efectivos del Grupo de Acción Preventiva (GAP) tomaron el caso y analizaron minuciosamente los registros fílmicos de la cuadra. Allí apareció la figura de Claudio A., un viejo conocido de la fuerza por hechos de similares características. Con la identidad confirmada, los uniformados montaron una guardia que terminó con el sospechoso esposado y a disposición del Juzgado en turno.
Los investigadores sospechan que Claudio A. no actuó solo y que tendría vinculación con al menos tres robos más denunciados en las últimas dos semanas en el mismo barrio. Por ahora, el «roba garrafas» dormirá en una celda, mientras la policía intenta localizar dónde comercializó el botín sustraído.





