Tras la preocupación de sus familiares, se confirmó que el efectivo contaba con autorización de sus superiores para ausentarse. Se trató de un malentendido familiar.

 

 

 

Se inició como una desesperada búsqueda familiar y una alerta interna en la Policía de Misiones, pero terminó siendo un gran malentendido doméstico. Tras la difusión en diversos medios sobre el supuesto paradero desconocido de un Sargento Ayudante en Posadas, la institución aclaró que el efectivo nunca estuvo desaparecido ni incurrió en irregularidades: contaba con una autorización formal de sus superiores para ausentarse durante el fin de semana con fines religiosos.

 

 

 

La alarma se encendió cuando un familiar del suboficial se presentó en su lugar de trabajo manifestando que no lograba contactarlo. Ante la incertidumbre, se activaron los protocolos de comunicación interna para localizarlo, lo que derivó en versiones erróneas que llegaron a la opinión pública sobre una posible desaparición de persona.

 

 

 

 

Un permiso concedido y falta de comunicación

 

 

 

 

La Jefatura de Policía confirmó que el efectivo había solicitado previamente un permiso extraordinario para realizar actividades espirituales junto a parte de su círculo íntimo, con el objetivo de fortalecer la unión familiar.

 

 

 

 

 

Dicha autorización le fue concedida por su superior inmediato, por lo que su ausencia de la guardia estaba plenamente justificada dentro del reglamento de la fuerza.

 

 

 

 

 

 

Fuentes policiales confirmaron que se trató simplemente de una «falta de comunicación» en el ámbito privado del suboficial, en el marco de una situación personal que no fue debidamente informada a todos los integrantes de su familia. El efectivo se encuentra en perfecto estado de salud y ya se encuentra junto a sus seres queridos, descartándose cualquier tipo de delito o falta contravencional.