El conocido delincuente de 20 años había entrado a una casa el pasado 2 de enero. La Policía recuperó lo robado en el barrio 7 Hectáreas y lo cazó mientras buscaba su próxima víctima.
Hay apodos que en el mundo del hampa local ya son marca registrada, y el de «Tres Pelos» es uno que los vecinos de Garupá preferirían no escuchar más.
Este joven de 20 años, que ya tiene varias entradas en la comisaría, volvió a ser noticia tras un «trabajito» que se mandó arrancando el año, pero que terminó con el peor final para él: esposado y con la mercadería recuperada.
Todo empezó el pasado 2 de enero, cuando una joven de 24 años regresó a su casa cerca del mediodía y se encontró con el peor panorama. Algún amigo de lo ajeno se había colado por la parte de atrás de la vivienda y, con total impunidad, se llevó los electrodomésticos que tanto esfuerzo le costó comprar. La denuncia no tardó en llegar y los investigadores de Garupá se pusieron a «olfatear» el rastro del sospechoso número uno.
La movida no fue muy ingeniosa. El delincuente corrió a «quemar» lo robado en el barrio 7 Hectáreas, vendiéndolo por unos pocos pesos a un vecino que, según dijo después a la Policía, lo compró «de buena fe» sin saber que venía de un choreo.
Tras un par de días de inteligencia y cruce de datos, los uniformados llegaron al domicilio del comprador, quien al ver a la patrulla no quiso saber nada de problemas y entregó todo de manera voluntaria.
Con las cosas ya recuperadas, faltaba la frutilla del postre: encontrar al autor. La búsqueda terminó este miércoles cuando una patrulla que recorría el barrio 90 Viviendas vio a un sujeto con actitud sospechosa, como quien está «marcando» la próxima casa para entrar. Al darle la voz de alto, confirmaron que se trataba del buscado.
¿Quién es el personaje que ahora duerme en la celda? El detenido no es otro que «Tres Pelos», un joven de 20 años (cuya identidad legal quedó a resguardo por la justicia) que ya es figurita repetida en las actas policiales de la zona. La víctima, identificada como Agostina S., finalmente pudo recuperar sus pertenencias gracias al rápido despliegue de la Comisaría de Garupá.
Ahora, el delincuente quedó a disposición del juez para que explique por qué no puede dejar de tocar lo que no es suyo.




