El cuerpo de un hombre de 69 años fue encontrado en una propiedad rural. La policía investiga si se trató de un accidente derivado de problemas de salud.

 

 

 

​El descubrimiento se produjo en las últimas horas de ayer en una zona cercana a un aserradero. Aunque la vivienda no presentaba signos de violencia, la justicia ordenó una autopsia para descartar cualquier sospecha criminal.

 

 

 

​El hallazgo en la oscuridad

 

 

 

 

​Alrededor de las 21:00 horas, el silencio de la zona rural sobre la Ruta Provincial N.º 17 se rompió con la llegada de las patrullas. En una chacra cercana a un establecimiento maderero, el cuerpo de un hombre fue divisado flotando en el interior de un pozo de agua.

 

 

 

​Dada la profundidad y la complejidad del terreno, se solicitó la intervención inmediata de los Bomberos Voluntarios, quienes realizaron las tareas de extracción para que la Policía Científica pudiera comenzar su labor. En el lugar, se confirmó la identidad de la víctima: se trataba de Ignacio Ayala, de 69 años, un vecino de la zona.

 

 

 

 

​Salud y mareos: las pistas del entorno

 

 

 

 

​A simple vista, el escenario no arrojaba indicios de un robo o un ataque. La casa estaba en orden y no se detectaron faltantes. Sin embargo, los testimonios recolectados por los investigadores empezaron a trazar una posible hipótesis sobre lo ocurrido:

 

 

 

 

 

  • Dolores y malestar: Un vecino relató que la última vez que vio a Ayala, el domingo 25 de enero, este le había manifestado que sentía fuertes dolores de cabeza y mareos.
  • Antecedentes médicos: Familiares de la víctima confirmaron que el hombre padecía de problemas de presión arterial, una condición que podría haber desencadenado un desvanecimiento mientras se encontraba cerca del pozo.

 

 

 

 

​La palabra de los peritos

 

 

 

​El examen médico preliminar realizado tras la extracción detectó una lesión en el labio superior, pero no se observaron otras marcas de violencia que sugirieran la participación de terceros. Pese a esto, y para garantizar total transparencia en el proceso, el magistrado interviniente dispuso el traslado del cuerpo a la morgue judicial.

 

 

 

 

La autopsia será la herramienta definitiva para establecer si Ignacio sufrió un problema de salud que lo hizo caer accidentalmente o si existen otros factores que aún no han salido a la luz en esta etapa de la investigación.