​Un hombre de 50 años terminó en el hospital tras herirse el dedo índice en el barrio Szczensny. La policía secuestró el arma y detectó un alto nivel de alcohol en sangre.

 

 

 

​Eran las dos de la mañana cuando los vecinos del barrio Szczensny se sorprendieron por una fuerte detonación. Lo que parecía al principio un ataque externo resultó ser el resultado de una manipulación torpe bajo los efectos del alcohol.

 

 

 

​El ingreso al hospital y la herida delatora

 

 

 

 

 

​La madrugada del jueves tomó un giro dramático para Ramón Alfredo P., de 50 años. Alrededor de las 02:00 horas, el hombre ingresó por sus propios medios al hospital local buscando atención urgente. El motivo: una herida de bala en su dedo índice de la mano izquierda, con orificio de entrada y salida.

 

 

 

 

​Si bien el médico de turno confirmó que se trataba de lesiones leves, el estado en el que llegó el paciente encendió las alarmas de las autoridades.

 

 

 

 

No solo estaba herido, sino que presentaba signos evidentes de una fuerte intoxicación etílica, lo que motivó la intervención inmediata de la policía para esclarecer el origen del disparo.

 

 

 

 

​Pericias y un test de alcoholemia revelador

 

 

 

 

 

​Efectivos de la UR-VII y de la Policía Científica se trasladaron a la vivienda del hombre para reconstruir los hechos. Allí se encontraron con una escena que confirmaba la hipótesis de un accidente doméstico por negligencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

En medio del procedimiento, la pareja del herido entregó voluntariamente una pistola calibre .22 y ocho cartuchos, los cuales no contaban con la documentación legal correspondiente.

 

 

 

​El dato que terminó por sellar la suerte del vecino fue el resultado del test de alcoholemia: arrojó 1,52 gramos de alcohol por litro de sangre, un nivel que triplica lo permitido para conducir y que anula cualquier capacidad de manipulación segura de un arma de fuego.

 

 

 

 

​De la guardia a la comisaría

 

 

 

 

​Aunque la bala solo afectó su dedo, las consecuencias legales serán mucho más profundas. Al no poseer los permisos de tenencia y portación, y tras haber puesto en riesgo su vida y la de terceros por su estado de embriaguez, la Justicia tomó una decisión rápida.

 

 

 

 

​El hombre fue demorado y se le inició una causa penal por tenencia ilegal de arma de fuego. Tras recibir el alta médica, debió cambiar la camilla del hospital por una celda, quedando a disposición del magistrado interviniente mientras se analizan los peritajes realizados en su vivienda.