Acampe Mbya Misiones

 

 

Más de 50 comunidades Mbya de Misiones iniciaron un acampe frente a la Casa de Gobierno en Posadas. Exigen al gobernador soluciones urgentes sobre territorios, servicios básicos y derechos constitucionales.

 

 

 

El contraste es brutal: de un lado, la imponente fachada del poder político; del otro, el pueblo Mbya, con su paciencia convertida en resistencia. Silencio institucional contra un grito ancestral que no se calla.

 

 

 

 

 

 

 

Bajo la lluvia, este lunes llegaron a Posadas más de 50 comunidades Mbya de toda la provincia. Sin más que perder y con todo por reclamar, levantaron un acampe frente a la Casa de Gobierno, en la Plaza 9 de Julio. La consigna es clara: no se moverán hasta que el gobernador los reciba.

 

 

 

Foto de Luz Duarte de la comunidad Mbya: estudiante de Comunicación Social

 

 

 

 

El reclamo arrastra décadas de abandono. Piden el urgente reconocimiento y regularización de los territorios, un alto a los desmontes, acceso a luz eléctrica, agua potable, caminos, viviendas dignas, salud y educación intercultural. También exigen que la Constitución Provincial reconozca la preexistencia de los pueblos indígenas y sus derechos.

 

 

 

 

“Estamos desde el lunes por tiempo indefinido. Queremos respuestas a casos puntuales como Mbokajaty en San Ignacio y El Pocito en Capioví, pero también a las necesidades básicas de todas las comunidades. El Estado debe escucharnos y ocuparse”, expresó Hilario Moreira, mburuvicha de Tekoa Tape Mirĩ, Garuhapé, uno de los referentes de la medida.

 

 

 

 

Acampe Mbya Misiones

 

 

 

 

Durante la jornada aparecieron funcionarios intentando “bajar la tensión”, pero los Mbya fueron firmes: hasta que el gobernador no dé la cara, el acampe sigue.

 

 

 

 

 

Moreira recordó que antes de llegar a esta instancia realizaron reuniones, enviaron notas formales y presentaron denuncias en distintas dependencias, pero nunca obtuvieron respuestas reales. “Agotamos las instancias. Por eso vinimos hasta acá. Es una decisión firme y no nos vamos a mover”, sentenció.

 

 

 

 

 

La Plaza 9 de Julio, que tantas veces fue escenario de protestas sociales, hoy es territorio Mbya. Allí flamea la dignidad de un pueblo que, ante la indiferencia, eligió la organización y la lucha.