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El hecho ocurrió en la madrugada de este sábado. La policía logró dar con los sospechosos y recuperar el equipo sustraído tras un rápido despliegue del Comando Radioeléctrico.

 

 

 

 

Un adolescente de 16 años fue víctima de una emboscada por parte de una patota mientras caminaba por los pasillos internos del vecindario, terminando con la pérdida de sus pertenencias bajo amenazas de muerte.

El hecho se registró alrededor de las 03:30 horas. Según la denuncia radicada por la madre de la víctima, el joven fue interceptado por cuatro sujetos. Uno de ellos, sin mediar muchas palabras, sacó un cuchillo y lo amedrentó para que entregara su teléfono celular. Tras el susto y el robo, los delincuentes se perdieron entre las sombras del barrio, pero no contaban con la rápida respuesta de la fuerza provincial.

Despliegue y demoras

 

 

 

 

 

 

Con los datos aportados por el gurí asaltado, los efectivos de la División Comando Radioeléctrico (UR-II) armaron un operativo cerrojo y tareas de campo que no tardaron en dar frutos. Las pistas llevaron directamente a tres menores de edad que estarían directamente vinculados con el asalto:

  • El operativo: Los uniformados lograron localizar a los sospechosos y, lo más importante, recuperaron el celular que le habían manoteado al adolescente.

  • Situación legal: Por orden del Magistrado interviniente, los tres implicados fueron demorados y trasladados al Ce.Mo.As. (Centro de Admisión y Derivación de Menores).

  • Entrega a los padres: Al ser menores de edad, y tras cumplirse los pasos legales, fueron entregados a sus progenitores para su guarda y cuidado, aunque siguen pegados a la causa judicial.

 

 

 

 

 

 

 

 

Buscan al cuarto integrante

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aunque la policía ya recuperó el botín y puso a tres de los responsables ante las autoridades, todavía se trabaja para identificar al cuarto integrante de la banda que participó en la emboscada. Desde la Unidad Regional II pidieron a los vecinos de la zona que, ante cualquier movimiento raro o personas sospechosas merodeando los pasillos, no duden en llamar al 911.

Por suerte, esta vez la historia terminó con el equipo devuelto a su dueño y los «pibes chorros» identificados.