El Festival de Jesús María 2026 quedó en el ojo de la tormenta tras el dúo entre el Chaqueño Palavecino y Javier Milei. Mientras el público cordobés ovacionaba, en las redes estallaba la polémica por los incendios en la Patagonia y la «doble vara» con los artistas estatales.

 

 

Lo que debía ser una noche más de folklore en la 60ª edición del Festival de Jesús María terminó convirtiéndose en el debate político nacional del verano. Todo se desmadró cuando el Chaqueño Palavecino, en medio de su show, divisó al presidente Javier Milei en las gradas y, tras un intercambio de elogios, lo invitó al escenario para cantar juntos el clásico «Amor Salvaje».

 

 

La imagen de Milei —quien tiempo atrás había defenestrado los festivales populares financiados por el Estado— cantando a dúo con uno de los máximos referentes del folklore, generó una reacción en cadena.

 

 

 

Mientras el anfiteatro José Hernández rugía de emoción (Córdoba sigue siendo el bastión electoral del libertario), en el mundo digital la temperatura subía por otros motivos.

 

 

 

Los puntos que encendieron la bronca:

 

 

La Patagonia bajo fuego: La crítica más filosa, que circula con fuerza entre organizadores de eventos y usuarios de redes, apunta a la «desconexión». Mientras el Presidente entonaba estrofas folklóricas, varias zonas de la Patagonia argentina enfrentaban una semana crítica de incendios forestales. «El sur arde y el Presidente canta», fue el lema que inundó X (ex Twitter).

 

 

 

La «Doble Vara» con los artistas: Muchos recordaron el episodio de Peteco Carabajal y su ya famoso «No se paren que no ha llegado nadie» ante la vicepresidenta Villarruel en el mismo escenario. La comparación es inevitable: a Peteco lo «incendiaron» mediáticamente por su postura, mientras que al Chaqueño algunos lo acusan ahora de ser el «Chequeño» o «Pagavecino», sugiriendo un oportunismo político.

 

 

 

 

Lali Espósito y la ironía: La cantante no dejó pasar la oportunidad y lanzó un picante posteo: «Qué sorpresa. Qué alegría. ¡Larga vida a los festivales populares!». La ironía apunta directamente a las críticas que Milei le hizo a ella por cobrar shows estatales, mientras ahora él participa activamente de uno.

 

 

La respuesta del Chaqueño:

 

 

 

Ante el aluvión de críticas, el cantor salteño no se quedó callado. En declaraciones radiales aseguró: «Yo no tengo banderas políticas para nada». Explicó que la invitación fue espontánea porque «es el Presidente de la Nación» y negó haber recibido dinero extra por ese momento. Sin embargo, para gran parte del ambiente cultural, el gesto fue visto como una «entrega» del folklore a la narrativa oficialista en un momento de crisis profunda.

 

 

 

 

Para muchos, la mística de los artistas como Cafrune o Guarany, que usaban el poncho para representar las penas del pueblo, parece haber quedado lejos de este presente donde el escenario se usa para un «baño de masas» presidencial.

 

 

 

 

La polémica recién empieza y promete seguir sonando fuerte en cada festival del país.