Manuel Belgrano bandera
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La bandera Argentina creada por el General Manuel Belgrano, fue el único símbolo patrio mas rechazado, marginado y tantas veces modificado en su historia. Tanto así, que solo tiene 37 años la bandera que se utiliza actualmente. Su creador fue tan ignorado, que casi nadie se percató de su fallecimiento.  

 

 

 

Desde un principio, cuando Domenico Francesco Gaetano Peri, padre de Manuel Belgrano; llegó desde las costas d’Oneglia en Liguria, las cosas no fueron tan fáciles para su familia en estas tierras.

 

 

 

En primer lugar porque Domenico era uno de los poquísimos italianos, en una comarca abarrotada de españoles, también gobernada por la corona española.

 

 

 

Peri se convirtió enseguida en un exitoso productor de trigo, que hizo muy rico con la exportación de sus productos. Tan famosos y alagados eran los granos que producía, que su apellido argentino proviene del elogio de los agricultores. «¡Qué bel grano!»,  «¡Qué bello grano!», le decían en la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Ayres. De allí su nombre completo; Domingo Francisco María Cayetano Belgrano Peri (conocido como Pérez)  

 

 

El escudo de la familia Belgrano, no deja dudas sobre la proeza de sus cultivos. En el mismo se destacan tres espigas de trigo, producto que los caracterizó en el comercio.

 

 

 

 

En el año 1788, Domingo fue procesado, encarcelado y le secuestraron todos los bienes, ya que lo consideraban cómplice de la quiebra de un funcionario de la aduana. Recién en 1794, el Virrey Arredondo lo absolvió y le devolvieron todos sus bienes.

 

 

 

 

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, nació el 3 de junio de 1770 en la avenida  Santo Domingo (actualmente avenida Belgrano) en pleno centro de Buenos Aires.

 

 

 

 

Desde joven y luego que regresa de España donde fue a formarse; Manuel Belgrano comienza una larga y extenuante lucha, de la cual la mayoría conoce, por la independencia y libertad del país. Pero solo vamos a detenernos en la creación de la bandera, y la feroz resistencia y el rechazo que tuvo la enseña patria.

 

 

 

 

 

A principios del año 1812, Belgrano recibe una orden de Bernardino Rivadavia; Secretario de guerra del Primer Triunvirato, para marchar a Rosario, donde un ataque naval realista podría suceder de un momento a otro, y acabar con la joven revolución que por entonces solo tenía dos años.

 

 

 

Con una tropa muy maltrecha, mal alimentada y mal pagada; el General Manuel Belgrano tenía la misión de montar en Rosario, dos piezas de artillerías, en las barrancas del Río Paraná, para tratar de frenar cualquier ingreso de las tropas enemigas.

 

 

 

Belgrano luchaba contra tres frentes; el del enemigo, de las deserciones de sus soldados por las malas condiciones en las que prestaban servicio y el del gobierno de Buenos Aires, que se encapsulaba en las internas y poca o ninguna asistencia brindaba a su campaña.

 

 

 

Para identificar a sus tropas, y evitar que se confundieran y se hirieran entre ellos mismos, Belgrano pidió la autorización para utilizar un distintivo, que sería una escarapela celeste y blanca, igual que a aquella, que ya habían usado en la revolución de mayo. 

 

 

Carta de Belrano a Rivadavia 

 

Excelentísimo señor:

Parece que es llegado el caso de que vuestra excelencia se sirva declarar la escarapela nacional que debemos usar para que no se equivoque con la de nuestros enemigos y no haya ocasiones que puedan sernos de perjuicio y como por otra parte observo que hay cuerpos del ejército que la llevan diferente, de modo que casi sea una señal de división, cuyas sombras, si es posible, deben alejarse, como vuestra excelencia sabe, me tomo la libertad de exigir de vuestra excelencia la declaración que antes expuse.

Dios guarde a vuestra excelencia muchos años. Rosario, 13 de febrero de 1812.

Excelentísimo señor.

Manuel Belgrano.

Excelentísimo Gobierno de las Provincias del Río de la Plata.

 

 

 

Rivadavia autorizó a Belgrano al uso de la Escarapela Nacional de la Provincias Unidas del Río de la Plata. 

 

 

Respuesta de Rivadavia:

 

 

Oficio del Gobierno al Jefe del Estado Mayor.

Le informa debe reconocerse y usarse como Escarapela Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata “la de dos colores blanco y azul celeste, y quedando abolida la roja”.

Buenos Aires, 18 de febrero de 1812

En acuerdo de hoy se ha resuelto que desde esta fecha en adelante, se haya, reconozca y use, la escarapela nacional de las Provincias Unidasdel Río de la Plata, declarándose por tal la de dos colores blanco y azul celeste y quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían.

Se comunica a vuestra señoría para los efectos consiguientes a esta resolución.

Dios guarde a vuestra señoría muchos años. Buenos Aires, febrero 18 de 1812.

 

Feliciano Antonio Chiclana – Manuel de Sarratea – Juan José Paso –

Bernardino Rivadavia, Secretario.

Al Jefe del Estado Mayor.

 

 

Pero en General fue más allá, necesitaba algo más, un símbolo más fuerte para entusiasmar a sus hombres y lograr un sentido de pertenencia mucho más fuerte. Así que pidió a María Catalina Echevarría de Vidal, quien era hermana de un gran amigo suyo de Rosario, que cociera una bandera celeste y blanca.

 

 

Al terminar de unir las telas, Belgrano le escribe a Rivadavia, informándole sobre la bandera recientemente creada.

 

 

Oficio original de Belgrano al Gobierno.

 

Le comunica la creación de la bandera «blanca y celesteconforme a los colores de la escarapela nacional».

Rosario, 27 de febrero de 1812.

Excelentísimo señor: En este momento que son las seis y media de la tarde se ha hecho la salva en la batería de la Independencia y queda con la dotación competente para los tres cañones que se han colocado, las municiones y la guarnición.

He dispuesto para entusiasmar las tropas y estos habitantes que se formasen todas aquéllas y les hablé en los términos de la copia que acompaño.

Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional; espero que sea de la aprobación de vuestra excelencia.

 

Dios guarde a vuestra excelencia muchos años. Rosario, 27 de febrero de 1812.

Excelentísimo señor.

Manuel Belgrano.

Excelentísimo Gobierno Superior de las Provincias del Río de la Plata.

 

 

 

 

Esta idea de Belgrano fue rechazada rotundamente por el Triunvirato, que solo pretendía ser un “gobierno provisional” hasta que Fernando VII, Rey de España, retomara el poder y las provincias unidas volvieran a ser parte de la corona española.

 

 

 

Oficio borrador del Gobierno a Belgrano

 

3 de marzo de 1812

 

 

Se ha impuesto esta superioridad, por el oficio de vuestra señoría de 27 del pasado, de haber quedado expedita la batería que nombra de la Independencia y de lo demás que ha practicado con el objeto de entusiasmar la tropa de su mando.

 

Así la situación presente, como el orden y consecuencia de principios a que estamos ligados exige por nuestra parte, en materias de las de primera entidad del Estado, que nos conduzcamos con la mayor circunspección y medida, por eso es que las demostraciones con que vuestra señoría inflamó a la tropa de su mando, esto es, enarbolando la bandera blanca y celeste, como indicante de que debe ser nuestra divisa sucesiva, las cree este Gobierno de una influencia capaz de destruir los fundamentos con que se justifican nuestras operaciones y protestas que hemos sancionado con tanta repetición y que en nuestras comunicaciones exteriores constituyen las principales máximas políticas que hemos adoptado.

 

Con presencia de esto y de todo lo demás que se tiene presente en este grave asunto, ha dispuesto este Gobierno que sujetando vuestra señoría sus conceptos a las miras que reglan las determinaciones con que él se conduce, haga pasar por un rasgo de entusiasmo el suceso de la bandera blanca y celeste enarbolada, ocultándola disimuladamente y subrogándola con la que se le envía, que es la que hasta ahora se usa en esta Fortaleza y que hace al centro del Estado, procurando en adelante no prevenir las deliberaciones del Gobierno en materia de tanta importancia y en cualquiera otra que una vez ejecutada, no deja libertad para su aprobación y cuando menos produce males inevitables difíciles de repararse con buen suceso.

 

Dios guarde muchos años Marzo 3 de 1812.

 

 

Al coronel don Manuel Belgrano.

 

 

 

20 días después, Belgrano y su ejército terminan de instalar las baterías que denominó; Libertad e Intendencia. Por alguna razón, Manuel Belgrano no recibió, o recibió e ignoró la misiva del Gobierno de Buenos Aires, que ordenaba usar la bandera española y dejar de lado o esconder la bandera celeste y blanca creada por el, y confeccionada por Catalina Echevarría.  

 

 

 

En la tarde del 27 de febrero de 1812, Belgrano hace izar por primera vez la bandera prohibida frente al batallón, y hace a sus soldados jurar lealtad al pabellón.

 

 

 

¡Soldados de la Patria!! En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional que ha designado nuestro Excelentísimo Gobierno: en aquel, la batería de la Independencia, nuestras armas aumentarán las suyas, juremos vencer a nuestros enemigos, interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad. En fe de que así lo juráis, decid conmigo” ¡Viva la Patria!!

 

 

 

Este acto de rebeldía enfureció al gobierno de Buenos Aires, que lo acusada posteriormente de ofender a la patria.

 

 

 

Modificaciones de la bandera

 

 

Recién en 1816 en el Congreso de Tucumán, la bandera de Belgrano fue reconocida como “La bandera de las provincias unidas del sur”. A esta nueva bandera le agregaron dos bandas celestes, y una banda blanca en el medio.

 

 

 

 

En 1815, José Gervasio Artigas y las provincias aliadas le agregaron una banda roja en diagonal, dejando de fondo a los colores celeste y blanco.

 

 

 

En 1818, Juan Martín de Pueyrredón le puso un sol incaico en el centro sobre la franja blanca, y las bandas del borde eran azules.

 

 

 

 

En 1836, luego de la batalla de Caseros, vuelven a cambiar los colores. Del azul y blanco paso al celeste y blanco, y el sol incaico pasó a ser amarillo

 

 

 

 

En 1944, el Presidente; General Edelmiro Julián Farrell, establece dos usos para la bandera; civil y militar. La bandera civil no tenía el “sol de mayo” o sol incaico, en tanto la bandera militar si seguía teniendo el clásico sol.

 

 

 

Recién en 1985, el Presidente Raúl Alfonsín, establece como Bandera Argentina Única a la celeste y blanca con el sol en el centro. Desde ese momento, la bandera pertenece y puede ser utilizada por todos los argentinos.

 

 

 

Belgrano falleció pobre y en el anonimato

 

 

 

El 20 de junio de 1820, diecisiete días después de haber cumplido los 50 años, luego de recibir los auxilios religiosos, fallece en su casa natal, actual Avenida Belgrano 430.

 

 

 

 

Ese día es conocido en la historia argentina como el día de los tres gobernadores, en razón que desempeñaban el gobierno de la provincia de Buenos Aires: el presidente de la Junta de Representantes, Ildefonso Ramos Mejía; el Comandante del Ejército de Campaña, con sede en la villa de Lujan, general Miguel Estanislao Soler; y el Cabildo de Buenos Aires, como Cuerpo Colegiado.

 

 

 

 

Manuel Belgrano fallece con la dignidad de quienes lo dan todo por la Patria. Murió “en verdadera pobreza, pero rico en integridad, dignidad y Gracia de Dios, con pensamientos y palabras de esperanza, agradeciéndole al Altísimo por la vida recibida y deseando solo haber sido un digno hijo de la Patria. Escribiría Sarmiento: Belgrano apareció en la escena política sin ostentación; desaparece de ella sin que nadie lo eche de menos y muere olvidado, oscurecido y miserable.

 

 

 

 

Según mandato testamentario y disposiciones otorgadas a su albacea su cuerpo fue embalsamado, probablemente a la espera de que el Cabildo de Buenos Aires le brindara las honras que se había propuesto ofrecerle, pero eso no ocurrió.

 

 

 

 

Sus funerales tuvieron lugar ocho días después, el 28 de junio. Sus restos fueron amortajados con el hábito blanco de la Orden de los Dominicos, pertenecía a la Tercera Orden de Santo Domingo; fue depositado en un ataúd de pino cubierto con un paño negro, y sepultado en el atrio, al pie de la pilastra derecha del arco central del frontispicio de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario. Sobre el ataúd se descargó una capa de cal, y la sepultura fue cubierta con argamasa. La lapida se confecciono con un trozo de mármol o losa enmarcado en madera, proveniente de un mueble, que sería de una cómoda, de la casa familiar, sobre la cual se tallo la lacónica frase: “Aquí yace el General Belgrano”. Y nada más.

 

 

 

 

Durante su sepelio no hubo ni formación de tropas, ni discursos, ni gentes, sólo el silencio como homenaje. El único periódico, de los varios que existían en aquella época en la ciudad, anunció, varios días después la noticia de su fallecimiento en forma de elegía.

 

 

 

Recopilación histórica realizada por Revista Enterate 

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