banda de brasileños Oberá allanamiento aserradero

 

 

La policía requisó el aguantadero de los cinco delincuentes detenidos. Encontraron relojes y alianzas robadas en un aserradero, guantes y pasamontañas.

 

 

 

Los investigadores entraron a la propiedad donde se escondían los cinco delincuentes extranjeros capturados hace unos días en la zona centro de la provincia. En el lugar recuperaron un cargamento de cosas robadas a un aserradero local y secuestraron los trajes que usaban para dar los golpes.

 

 

 

Los operativos contra el crimen organizado en las localidades fronterizas suelen abrir nuevas pistas a medida que los peritos revisan los lugares que los delincuentes usaban como base logística. Cuando se logra desbaratar a un grupo armado, el trabajo en las propiedades que alquilaban de apuro permite recuperar el botín de los últimos asaltos y encontrar las herramientas utilizadas para cometer los robos.

El nuevo procedimiento judicial se hizo en las últimas horas en una vivienda de la ciudad de Oberá. Se trata del aguantadero donde vivían los cinco ciudadanos brasileños que cayeron detenidos la semana pasada, entre los cuales se encontraban dos prófugos internacionales con alerta roja de Interpol.

La orden de entrada fue firmada por las autoridades del Juzgado de Instrucción N.º 1 de Oberá. En el lugar trabajaron los efectivos de la Comisaría de General Alvear junto a los investigadores de la Unidad Regional II, quienes revisaron cada rincón de las piezas buscando elementos de valor.

En las habitaciones de la propiedad, los policías encontraron un lote de alhajas que incluye relojes, alianzas, anillos y un dije, cosas que coinciden punto por punto con las denuncias por el violento asalto cometido días atrás contra los dueños de un aserradero de la zona. Además del botín, los uniformados metieron en las bolsas de pruebas un pasamontañas y dos pares de guantes que los asaltantes usaban para cubrirse las caras y no dejar huellas digitales en los robos.

Esta requisa cierra una seguidilla de operativos muy fuertes que permitieron desarmar por completo a la organización delictiva. Cabe recordar que la policía ya les había secuestrado un auto con pedido de captura en Brasil y un arsenal de armas de fuego escondido en los paneles.

Mientras las joyas recuperadas quedaron bajo resguardo en la comisaría para ser devueltas a sus dueños, los investigadores misioneros siguen cruzando llamadas y datos con Interpol y la policía brasileña para saber si este mismo grupo cometió otros golpes comandos en la frontera.