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El violento episodio ocurrió este domingo por la noche en la zona rural. La mascota falleció debido a las graves heridas. Este lunes a la madrugada, las patrullas irrumpieron en la vivienda del acusado de 59 años, lo metieron preso y le secuestraron dos armas de fuego tumberas.

 

 

Un repudiable caso de crueldad y violencia vecinal generó una enorme indignación entre los habitantes de las colonias de la zona centro de la provincia. Un hombre terminó tras las rejas luego de atacar de forma cobarde y asesinar con un arma de fuego a la mascota de la familia de al lado, lo que derivó en una rápida denuncia penal y un posterior operativo de allanamiento express.

 

 

 

El conflicto se desató durante las últimas horas de este domingo en las inmediaciones del kilómetro 25 de la localidad de Campo Viera.

 

 

 

De acuerdo con lo asentado en sede policial, un vecino de 55 años acudió de urgencia a las autoridades para denunciar que su vecino lindante, sin mediar palabra ni justificación alguna, había apuntado y efectuado un disparo directo contra su perro. Cuando las patrullas llegaron al sector rural indicado, constataron que el animal presentaba un grave impacto de proyectil en su cuerpo. 

 

 

 

A pesar de los esfuerzos de sus dueños por trasladarlo de urgencia hacia un centro de atención veterinaria para estabilizarlo, la mascota terminó perdiendo la vida a los pocos minutos a raíz de las severas lesiones internas que le provocó el plomo.

 

 

 

Con los testimonios de los damnificados y las evidencias recolectadas en el terreno, las autoridades policiales notificaron al juzgado de instrucción en turno de la ciudad de Oberá, desde donde se emitió de forma inmediata una orden de allanamiento para la propiedad del atacante.

 

 

 

Durante la madrugada de este lunes, las comisiones de la comisaría local cercaron e ingresaron al domicilio del sospechoso. En el lugar se procedió a la inmediata detención de un hombre de 59 años, quien no ofreció resistencia.

 

 

 

Asimismo, los uniformados realizaron una exhaustiva requisa de las habitaciones y lograron el secuestro de un peligroso arsenal: dos armas de fuego de fabricación casera (denominadas comúnmente como tumberas), descubriéndose que una de ellas se encontraba cargada y lista para usarse, con un cartucho calibre .22 alojado en la recámara.

 

 

 

Los elementos balísticos fueron preservados por los peritos para los correspondientes cotejos científicos. En tanto, el acusado fue alojado en los calabozos policiales, donde quedó imputado en una causa por abuso de arma y maltrato animal.