El intendente Bruno Beck reveló una deuda de 500 millones y el éxodo de 1.100 trabajadores a Brasil. Advierte un grave conflicto social y falta de mano de obra para la yerba.
En el extremo norte de la provincia, el aire está pesado y no es solo por el calor. El intendente de Comandante Andresito, Bruno Beck, rompió el silencio con un diagnóstico que suena a certificado de defunción para la economía local. En lo que describió como el peor momento de sus casi dos décadas al frente de la comuna, el jefe comunal soltó una frase que sacudió a toda la zona norte: “Nosotros tenemos un municipio quebrado”.
Beck reconoció una deuda que escala a los 500 millones de pesos con proveedores, una mochila que se volvió insoportable al punto de tener que recurrir a préstamos bancarios para algo tan básico como el pago de aguinaldo de los empleados municipales.

Pero más allá de los números en rojo de la contabilidad pública, lo que realmente preocupa es el rojo vivo del tejido social que se está desangrando por la frontera.
El drama del desarraigo: «Buscan otro marido»
El fenómeno migratorio hacia Brasil dejó de ser un goteo para convertirse en una catarata. Según el intendente, hay más de 1.100 vecinos que cruzaron legalmente la frontera para trabajar en las cosechas del país vecino, donde el real rinde lo que el peso ya no puede. Pero este beneficio económico viene con un costo social que Beck describió con una crudeza que generó polémica.
El intendente advirtió sobre el «desarraigo» y las consecuencias en los hogares donde el hombre se va y la mujer queda sola. «Tenemos un problema social grave, la esposa busca otra alternativa, que es otro marido para que lo soporte», sentenció, vinculando la crisis económica directamente con la fractura de la unidad familiar en Andresito.
“Nosotros no teníamos conocimiento del problema social que generaba el desarraigo. Sobre todo cuando va solo el hombre a trabajar y queda la familia acá, la mujer con hijos, donde a veces el esposo no le manda los recursos. Cuando se va por mucho tiempo tenemos un problema que la esposa busca otra alternativa, que es otro marido para que lo soporte. Entonces, es un problema social grave”, dijo Beck
La yerba se queda sin manos
Con la zafra de marzo a la vuelta de la esquina, el panorama productivo es negro. La competencia con los salarios brasileños vació las plantaciones de trabajadores locales.
Sin tareferos: Beck asegura que no habrá gente para la cosecha de yerba mate.
Economías en jaque: El tabaco, la mandioca y la industria local están en «complicación terrible».
Dardos a la Rosca Política
Beck no se guardó nada y apuntó contra el Gobierno nacional, acusándolo de «terminar con las economías regionales». Pero el reparto de culpas también alcanzó a los legisladores misioneros en el Congreso, a quienes les reclamó por el apoyo a ciertas medidas y por no «dar la cara» ante el pueblo para explicar la situación actual.
En Andresito, el último que apague la luz: entre deudas millonarias y un éxodo que no frena, la localidad enfrenta un desafío que, según su propio conductor, no tiene precedentes.






