Tras semanas de cuestionamientos por viajes y patrimonio, el funcionario reanuda sus exposiciones públicas. Buscan silenciar rumores de cambios en el equipo de Gobierno.
El Gobierno Nacional ha puesto en marcha un operativo de «relanzamiento» político para este 2026, centrado en una figura que, tras meses de centralidad, se vio cercada por cuestionamientos internos y denuncias públicas. Esta semana marca el regreso a la exposición diaria del Jefe de Gabinete, quien reanuda sus conferencias de prensa en la Casa Rosada y su agenda de reuniones bilaterales con los ministros más influyentes del esquema libertario.
La decisión de volver a la sala de conferencias de Balcarce 50 después de casi dos meses de silencio no es casual. Responde a una necesidad crítica del oficialismo: desplazar el eje de la agenda pública, que en las últimas semanas estuvo dominada por polémicas personales del funcionario, y volver a instalar el foco en la gestión y las reformas del Estado.
Reordenamiento del tablero interno
El plan de acción incluye una serie de encuentros «mano a mano» con piezas clave del gabinete, como Federico Sturzenegger, Sandra Pettovello y Alejandra Monteoliva. Estas reuniones buscan dar una señal de mando y cohesión hacia adentro de la estructura de Gobierno, en un contexto donde las versiones sobre posibles reemplazos para la Jefatura de Gabinete —incluyendo nombres de peso como Diego Santilli o Martín Menem— habían comenzado a ganar terreno en los pasillos de la Casa de Gobierno.
La foto política más importante de la semana se espera para el viernes, cuando el funcionario se muestre junto al Presidente y la Secretaria General de la Presidencia. Este gesto de respaldo explícito apunta a desactivar las presentaciones judiciales y los pedidos de informes que surgieron tras la difusión de detalles sobre su patrimonio y viajes oficiales que no figuraban en sus declaraciones originales.
El frente abierto en el Congreso
Sin embargo, el mayor desafío no está en los pasillos de la Rosada, sino en el Palacio Legislativo. El Jefe de Gabinete aún adeuda su informe de gestión ante el Parlamento, una obligación constitucional que genera fuertes críticas de la oposición por la demora.
Aunque desde el oficialismo aseguran que la exposición se concretará en abril ante la Cámara de Diputados, la falta de gestiones formales alimenta las sospechas de un intento por estirar los plazos hasta que baje la espuma de las controversias recientes.
La apuesta del Gobierno es que, al retomar las conferencias de prensa a las 11:00 de la mañana, se logre recuperar el control de la narrativa diaria. La gran incógnita para este 2026 sigue siendo si esta «nueva etapa» de comunicación activa será suficiente para blindar a un funcionario que, a pesar del aval presidencial, enfrenta un desgaste político que todavía no parece haber llegado a su techo.





