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La Canasta Básica Total que mide el INDEC subió un 2,2% en el sexto mes del año, ubicándose ligeramente por encima del índice de inflación general. Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 1,3% y fijó la línea de la indigencia para ese mismo grupo familiar en casi 690 mil pesos.

 

 

 

El costo de vida en la Argentina sumó un nuevo capítulo de reajustes durante el cierre de la primera mitad del año. De acuerdo con los datos oficiales presentados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los ingresos que requiere una familia para cubrir sus necesidades básicas de transporte, vestimenta, salud y servicios volvieron a experimentar un incremento, consolidando una tendencia que marca el pulso de la economía en los hogares.

 

 

 

Durante el mes de junio, la Canasta Básica Total (CBT), que define la línea de la pobreza, registró un incremento del 2,2%. Con este porcentaje, un hogar tipo conformado por dos adultos y dos niños pequeños requirió un ingreso mínimo de $1.531.472,91 para evitar quedar bajo la línea de pobreza. 

 

 

 

Este indicador acumuló una suba del 17% en lo que va del primer semestre y arrastra un aumento del 35,7% en la comparación interanual de los últimos doce meses, ubicándose en junio apenas por encima de la inflación general del mes, que se situó en el 1,9%.

 

 

 

Por otro lado, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), utilizada para medir el umbral del hambre o la indigencia, mostró un comportamiento más moderado al subir un 1,3% en el mismo período. Esta cifra se ubicó por debajo de la inflación y en sintonía con la desaceleración del rubro de alimentos y bebidas. 

 

 

 

De esta manera, el mismo grupo familiar de cuatro personas necesitó recolectar un total de $689.852,67 para cubrir estrictamente las necesidades alimenticias para subsistir. En términos semestrales, la canasta alimentaria acumuló una variación del 17%, mientras que la suba interanual se ubicó en el 36,3%.

 

 

 

Las cifras del organismo nacional también desagregaron los ingresos necesarios según la conformación de los distintos tipos de hogares que conviven en el país. Por ejemplo, una sola persona necesitó un ingreso individual de $495.622,30 para no ser considerada pobre y de $223.253,29 para no caer en la indigencia. 

 

 

 

En tanto, un grupo familiar más numeroso, compuesto por cinco integrantes, debió registrar ingresos por encima de los 1,6 millones de pesos para cubrir la totalidad de su canasta básica, marcando la pauta de los desafíos financieros que afrontan las familias argentinas de cara al segundo tramo del año.