Crece la hipótesis de una maniobra guionada entre Passalacqua, Stelatto y Rovira para polarizar las elecciones de 2027 y frenar a la oposición.
La supuesta guerra a muerte que sacude al oficialismo provincial transita por un carril cada vez más confuso. Lo que en un primer momento fue recibido como un verdadero sismo con capacidad de reconfigurar el mapa del poder, con el correr de los días ha ido perdiendo dramatismo en la retina del vecino común.
Para una buena parte del electorado, el cruce de gacetillas y los decretos de remoción ya no provocan el asombro inicial, fortaleciendo la hipótesis de que la pirotecnia de pasillo responde a un libreto diseñado al milímetro.
Existen razones sobradas para poner bajo la lupa la veracidad del divorcio político. La primera es la asimetría de la contienda: mientras desde el entorno del mandatario se busca amplificar la ruptura como una gesta emancipadora, la otra vereda opta por un mutismo casi monacal.
No hay réplicas encendidas, no hay cruces mediáticos ni reclamos de los desplazados; el «Fuerte» calla y el único interlocutor autorizado para avivar la llama del cisma es el propio Ministro Coordinador de Gabinete. Que ningún intendente, legislador ni funcionario de segunda línea pueda dar su opinión sin libreto refuerza la sensación de que las órdenes de quién habla y quién calla emanan, en realidad, de la misma jefatura.
Los medios adeptos al oficialismo son los principales agitadores del supuesto quiebre, todos los días se encargan de llenar líneas y difundir palabras e imagen del Passalacqua bueno y bondadoso, sobre todo después del quiebre con Rovira.
♟️ La sombra de Ramón Puerta y la obsesión por el control total
Para entender el comportamiento de la cúpula, hay que revisar la memoria emotiva de su conductor. Quienes conocen la trayectoria de Carlos Eduardo Rovira coinciden en que su mayor fantasma político ha sido siempre sufrir la misma jugada que él le aplicó a Ramón Puerta a comienzos de los años 2000: que el dirigente colocado en la «Rosadita» termine emancipándose y arrebatándole la lapicera.
Por esa misma razón, la elección de Hugo Passalacqua para un segundo mandato al frente del Ejecutivo no fue una casualidad ni un acto de improvisación, sino la apuesta por la figura más confiable de su círculo más íntimo, blindada además por lazos de parentesco. Resulta llamativamente difícil digerir que, de la noche a la mañana, el ladero más moderado del espacio se haya convertido en un rebelde dispuesto a romper la estructura que lo cobijó durante dos décadas.
🛡️ El «Monstruo» que crearon y el pánico a perder el sillón en 2027
Los números que maneja la cúpula oficialista encendieron las alarmas hace tiempo: la marca histórica arrastra un desgaste estructural que ponía en serio riesgo la continuidad del proyecto en 2027. Las amenazas no son menores:
- El fenómeno Ramón Amarilla: El oficialismo terminó fabricando —en el sentido estrictamente político de la palabra— a un verdadero «monstruo» opositor. Tras encarcelar durante meses al referente del histórico reclamo policial de mayo de 2024, convirtieron a un dirigente de base en un mártir con proyección electoral. De allí surgió la apurada estrategia de una «Ficha Limpia Misionera», diseñada a medida para inhibir judicialmente la candidatura del actual legislador.
- La ola libertaria: Si el filtro judicial lograba neutralizar esa vía, la amenaza viraba hacia los «influencers» de la nueva política, encarnados en la figura del diputado Diego Hartfield o de Adrián Núñez desde la estructura de La Libertad Avanza.
Perder el gobierno en manos de una oposición dispuesta a revisar las cuentas del pasado no es una opción viable para un espacio cuyos dirigentes conocen de memoria el comportamiento pendular de la Justicia.
Ante semejante encrucijada, el estratega de la Renovación prefirió dar un paso al costado en lo personal —asumiendo que su imagen negativa le impidió encabezar boletas— para operar las fichas desde el anonimato y ensayar el rediseño del movimiento.
🎭 Las carpetas, la «CODEIM» y el verdadero remate de la obra
La división aparente le otorga a la conducción un beneficio invalorable: un sondeo permanente y gratuito en tiempo real. Sin necesidad de salir a medir a la calle, el ensayo de la grieta permite evaluar el rendimiento relativo del perfil institucional de Passalacqua frente a la opción urbana que representa el alcalde posadeño, Leonardo «Lalo» Stelatto.
Para garantizar que nadie rompa filas durante el experimento, la disciplina se sostiene bajo la vieja premisa del «sé lo que hiciste el verano pasado».
El recordado episodio con los manejos presupuestarios de la CODEIM que salpicó de lleno a Carlos «Kako» Sartori al inicio del conflicto sirvió como un aviso pedagógico para toda la tropa: un recordatorio veloz de que las carpetas existen y que ningún intento de independencia real saldrá gratis.
El verdadero desenlace de esta trama no se resolverá con traiciones ni sangrías definitivas. La estrategia de fondo apunta a sostener la polarización de caras a la contienda de 2027, utilizando dos ofertas complementarias para absorver el voto descontento y licuar las chances de la oposición.
Una vez que las urnas dicten sentencia y el riesgo de fuga quede sofocado, la supuesta contienda del «bueno, el malo y el feo» pasará al olvido, las desafiliaciones quedarán archivadas y la conducción única volverá a celebrar la permanencia en el poder como si nada de esto hubiera ocurrido.







