​Misterio en Santa Inés. Un trabajador de mantenimiento encontró un cuerpo en avanzado estado de descomposición en una de las canchas auxiliares. La Justicia ya ordenó la autopsia.

​Ocurrió a las 14 horas cuando un operario municipal —o del predio— andaba por la cancha número 3 del Club Crucero del Norte, concentrado en su tarea de cortar el pasto. Entre el verde del sector auxiliar, algo llamó su atención de la peor manera.

Al acercarse, el hombre se encontró con una escena que lo dejó paralizado: un cuerpo humano tendido entre la maleza. El olor y el estado de los restos no dejaban lugar a dudas; la muerte no era de ese día ni del anterior.

​Rápido se dio el aviso al 911 y los móviles de la comisaría jurisdiccional llegaron al predio para encintar el lugar.

La noticia corrió como reguero de pólvora, despertando todo tipo de especulaciones en el barrio. El cuerpo se encontraba en un estado de descomposición tan avanzado que, a simple vista, era imposible determinar siquiera si se trataba de un hombre o una mujer, ni mucho menos notar signos de violencia evidentes.

​Poco después, la pasarela de peritos comenzó su trabajo bajo el sol misionero. Médicos policiales, bioquímicos y expertos de la Policía Científica recolectaron cada rastro que pudiera servir para armar este rompecabezas.

Se busca determinar si la persona falleció en el lugar o si el cuerpo fue «plantado» allí aprovechando la inmensidad de las instalaciones de Santa Inés.

¿De quién se trata? Esa es la pregunta que hoy nadie puede responder. Por orden del Juzgado de Instrucción en turno, el cadáver fue trasladado a la Morgue Judicial para la realización de la autopsia correspondiente.

La identidad de la víctima es el secreto mejor guardado hasta ahora, y los investigadores ya están cruzando datos con las denuncias de desapariciones de los últimos meses en toda la zona sur de la provincia para intentar ponerle nombre a este trágico hallazgo.