El llamativo episodio ocurrió en una vivienda del Barrio Gunther. El acusado rompió la puerta de entrada para apoderarse de un celular y del abrigo de la menor. Tras revender todo en el vecindario, los efectivos recuperaron los objetos y detuvieron al joven de 23 años.
Un muchacho terminó tras las rejas luego de irrumpir por la fuerza en la vivienda de su expareja, ensañarse con las pertenencias de su propia familia y salir a revender los objetos robados entre los mismos vecinos de la zona.
Todo comenzó con la presentación de una joven de 20 años, residente del Barrio Gunther, quien acudió a las autoridades totalmente consternada. La víctima relató que al regresar a su domicilio se encontró con la puerta principal violentada y con serios daños en la cerradura. Al revisar las habitaciones, descubrió que su ex había ingresado sin permiso y se había llevado un teléfono celular marca Itel A80 y una frazada de color roja con un llamativo estampado de tigre, la cual pertenecía a la pequeña hija de la denunciante.
Al recibir la alerta, los integrantes del Comando Radioeléctrico Zona Centro se pusieron al frente del caso e iniciaron una serie de averiguaciones en los alrededores. Gracias al aporte de los residentes del sector, los investigadores no tardaron en descubrir que el sospechoso andaba ofreciendo ambos artículos a muy bajo costo en el mismo vecindario para sacárselos de encima rápido.
Recuperación y detención en la calle
Con los datos precisos sobre los compradores, los uniformados se dirigieron a los domicilios señalados, explicaron la situación y lograron secuestrar tanto el teléfono Itel como la manta roja del tigre, logrando recuperar la totalidad de las pertenencias de la víctima.
Con los objetos ya a resguardo, la policía montó un operativo de vigilancia encubierta en los puntos que solía frecuentar el delincuente. Finalmente, la guardia dio sus frutos en el cruce de las calles Carhué y Perito Moreno, donde los agentes interceptaron y esposaron a Gustavo Guillermo D. S., de 23 años. El detenido fue trasladado inmediatamente a los calabozos de la Comisaría Segunda, donde quedó alojado a disposición del Juzgado de instrucción en turno para responder por los daños y el robo.




