La Justicia sumó un segundo sospechoso bajo cargos de encubrimiento, quien residía en la misma propiedad del principal implicado. En paralelo, las autoridades municipales procedieron al cierre definitivo de un comercio de la zona céntrica por graves fallas edilicias y supuestos nexos con el traslado de la víctima.
La investigación por el desgarrador crimen de la chica de 14 años sumó novedades de peso en las últimas horas en la capital cordobesa. Por un lado, las autoridades judiciales ampliaron el círculo de sospechosos, mientras que de forma simultánea se ordenaron rigurosos operativos de inspección comercial sobre un local nocturno que había sido mencionado de forma recurrente en las diversas líneas de la pesquisa.
El primer procedimiento se concretó a pedido del fiscal Raúl Garzón, quien ordenó la detención de un hombre de 47 años bajo la imputación de presunto encubrimiento agravado. Hasta este jueves, el único detenido de la causa era el principal sospechoso del ataque. Sin embargo, los investigadores confirmaron que el nuevo implicado es Osvaldo Fassetta, quien habitaba en una de las habitaciones de la planta baja de la vivienda familiar, ubicada en el Barrio Cofico, un espacio que le había cedido el propio dueño de casa.
En esa misma propiedad de dos plantas convivían el acusado principal con su pareja y su hija de 11 años, además de otra pareja que alquilaba un cuarto en el sector alto.
Por su parte, el abogado defensor del nuevo detenido, Eduardo Medina Allende, cuestionó con dureza la medida judicial argumentando que la fiscalía dictó la prisión preventiva sin fundamentos sólidos ni acceso completo al expediente.
En sintonía con la defensa, el acusado había declarado previamente en televisión que se retiró de la vivienda la misma mañana del sábado en que sucedieron los hechos, relatando que compartieron un viaje de Uber hacia un predio deportivo y posteriormente asistieron al cumpleaños de un amigo junto a la madre de la menor y el hijo más chico, de 7 años, asegurando que los comportamientos de todos los presentes fueron completamente normales durante la tarde.
Clausura por faltas graves en la zona céntrica
La otra derivación importante de la causa penal provocó la intervención directa de la Municipalidad de Córdoba. A través del Ente de Fiscalización y Control, los inspectores dispusieron la clausura inmediata del bar Wachitas, ubicado sobre la calle Ituzaingó al 521. La medida se tomó al comprobar que el local desarrollaba actividades recreativas y nocturnas bajo condiciones edilicias de alto peligro que no correspondían con los permisos habilitados.
Según el detalle brindado por las autoridades de control, el negocio ya arrastraba advertencias previas y tres clausuras anteriores por faltas administrativas. En esta oportunidad, la inspección detectó fallas graves en el tendido eléctrico, ausencia total de señalización de emergencia, matafuegos y elementos de seguridad vencidos, además de reformas en la estructura que nunca habían sido declaradas ante el municipio.
Cabe destacar que las fajas de clausura originales habían sido colocadas el pasado martes, pero fueron destruidas ilegalmente a las pocas horas, lo que obligó el regreso de la guardia municipal. El comercio nocturno había quedado bajo la lupa de los pesquisas debido a versiones que lo ligaban con actividades irregulares y tras confirmarse que una mujer que se presenta como productora de eventos de ese bar es la propietaria del auto Ford Ka negro que se habría utilizado para trasladar el cuerpo de la víctima.




