La División Comando de Dos de Mayo arrestó a un hombre de 21 años, quien le desvalijó la casa a un abuelo de 77 años.
Un joven con un frondoso prontuario delictivo fue interceptado en la vía pública luego de asaltar la propiedad de un adulto mayor. La policía montó un rastrillaje contrarreloj en la región para dar con los compradores y recuperar los elementos robados.
Un rápido despliegue policial en el interior de la provincia permitió la captura de un conocido delincuente juvenil, quien había desvalijado por completo la propiedad de un colono de avanzada edad aprovechando su ausencia. El malviviente, quien arrastra un severo historial de ataques contra la propiedad privada en la zona, logró alzarse con un cargamento de elementos de labranza y efectos personales que colocó de manera inmediata en el mercado ilegal de la región.
Gracias a los datos aportados por los residentes del sector rural y el rápido cruce de información de las patrullas de cuadrícula, las autoridades lograron cercar al sospechoso en las inmediaciones del perímetro delictivo, quedando tras las rejas de manera inmediata mientras se ejecutan allanamientos en cadena para decomisar los bienes adquiridos por reducidores locales.
La denuncia penal fue radicada formalmente alrededor de las 18 horas por el damnificado, identificado como Adolfo Enrique L., de 77 años de edad, quien reside en el paraje Sol Naciente de la localidad de Dos de Mayo. El afectado relató ante las autoridades que personas extrañas violentaron los accesos de su inmueble para sustraer una gran cantidad de herramientas de trabajo y prendas de vestir varias.
A raíz de la denuncia, el personal de la División Comando de Dos de Mayo inició una investigación de campo que permitió identificar al presunto autor del atraco. Los uniformados montaron una vigilancia encubierta en los accesos al paraje, logrando interceptar y detener a Isamel M., alias “Puli”, de 21 años, un sujeto que ya registraba antecedentes por ilícitos de similares características en la base de datos de la fuerza.
Tras la detención del sospechoso, las tareas de inteligencia criminal determinaron que las herramientas y la ropa ya habían sido revendidas a vecinos de la zona a precios irrisorios.
Ante esta situación, el Juzgado de Instrucción en turno ordenó directivas específicas para que las brigadas policiales individualicen a los compradores de los objetos robados e inicien las causas correspondientes por encubrimiento, intensificando los operativos en los barrios periféricos para lograr el secuestro y la restitución total del botín a su legítimo dueño.





