La comunidad esta conmocionada, dos personas desaparecen en Alem de pronto y en casi una semana no hay rastros. Cuando se piensa en las cámaras de seguridad. Surge la pregunta ¿Andan o están de adorno?
Leandro N. Alem vive un momento muy oscuro y desesperante. Algo tal vez inédito, porque personas dos personas desaparecieron sin dejar rastros —una mujer adulta y una adolescente— sumieron en cuestión de horas, y la ciudad entera está movilizada y asustada por el miedo, la bronca y la impotencia.
Teresa Dos Santos, de 48 años, salió de su casa el domingo por la mañana y desapareció por completo. Al día siguiente, Jazmín Velázquez, de 14 años, salió a vender productos dulces y nunca volvió. Desde entonces, el caos se apoderó de la ciudad.
Vecinos aseguran haber visto a las dos en distintos horarios, distintos barrios y distintos puntos de Alem. Todos dicen algo, todos vieron algo, pero nadie puede explicar por qué, con tanta información dando vueltas, la Policía no logra encontrarlas.
Cuando de pronto alguien se pregunta – ¿Por qué no revisan las cámaras? ¿No se ve nada del centro de monitoreo de la provincia? – aparece un dato mucho más alarmante, que ninguna en las autoridades admite por miedo u omisión:
solo el 20% de las cámaras de seguridad de sistema de video vigilancia funcionan
El resto está apagado, roto o no sirve para nada. Por eso no hay imágenes, no hay rastros y no hay respuestas.
El dato surge desde hace mucho tiempo, pero no se dice porque podría “avivar” a los delincuentes o para que no “estiren la oreja desde arriba”.
Mientras las horas pasan, las pistas se contradicen, los testimonios se chocan entre sí y la gente empieza a desconfiar de todo: de las cámaras, de los controles, de la investigación y del propio sistema que debería protegerlos.
En Alem ya no se pregunta qué podría estar pasando.
La pregunta ahora es directa y desesperada:
¿Qué está fallando tan grave como para que dos personas desaparezcan a plena luz del día y nadie pueda encontrarlas?
Familiares, amigos y vecinos recorren calles, chacras, caminos y barrios enteros, mientras la Policía intenta reconstruir los últimos movimientos de ambas. Hasta ahora, sin un solo resultado firme.
Alem está en alerta total, envuelta en pánico, mirando para todos lados y esperando explicaciones que todavía no llegan.

