Entraban a las casas a los tiros, encañonaron a familias y se llevaron todo. La Policía secuestró armas, pasamontañas, una máscara de payaso, droga y parte del botín.
Una banda de asaltantes que aterrorizaba a los vecinos con violentas entraderas terminó acorralada. La Policía reventó un aguantadero en la capital misionera, atrapó a dos ladrones con pesado prontuario y recuperó un verdadero arsenal junto a objetos robados.
La investigación saltó tras dos golpes feroces. En el primer atraco, los criminales entraron a una vivienda a pura violencia: golpearon al dueño, tiraron tiros dentro de la propiedad para exigir plata y le dispararon a la pareja cuando intentó pedir auxilio.
Se escaparon con medio millón de pesos y un televisor gigante. Al día siguiente, tres delincuentes armados irrumpieron en otra casa y redujeron a una mujer delante de sus dos hijos chicos para saquearla.
Con las pistas en la mano, los efectivos cayeron de sorpresa en una cueva ubicada en el cruce de las calles Campo Grande y Uruguaí. Ahí acorralaron a Matías Damián S. (29) y a Eliseo Rafael A. (37), señalados como los cerebros de los ataques.
Durante el registro del lugar, la fuerza encontró 464 mil pesos en efectivo, dos revólveres cargados, pasamontañas, una máscara de payaso, guantes, ladrillos de marihuana y la tele de 60 pulgadas que le habían sacado a una de las víctimas. Ambos terminaron directo en la celda a disposición del juzgado mientras se averigua en cuántos asaltos más participaron.

