Aterrorizaba a los vecinos con un machete y usaba su casa como aguantadero. Un ataque con arma blanca puso al descubierto sus pesados antecedentes en la vecina provincia.
Una serie de denuncias por amedrentamientos, robos e intimidaciones armadas en el vecindario desembocó en un amplio operativo en Garupá, donde las autoridades lograron sacar de las calles a un peligroso individuo que mantenía bajo asedio a las familias de la zona.
La intervención de la División Investigaciones de la Unidad Regional X se desencadenó tras la presentación formal de un residente local, quien denunció haber sido atacado a estocadas con un arma blanca y amenazado de muerte por el sujeto de 65 años. El violento episodio ocurrió luego de que la víctima descubriera que el agresor le había sustraído más de 25 metros de cable del tendido eléctrico de su propiedad.
Además de los reiterados ataques, los testimonios recabados por los sabuesos policiales dibujaron un mapa desgarrador del clima de inseguridad que se vivía en el barrio: el acusado solía exhibirse armado con un machete para amedrentar a quienes se cruzaran en su camino y utilizaba su vivienda como aguantadero para personas vinculadas al consumo de estupefacientes y a hechos delictivos.
Con la prueba reunida, las comisiones policiales montaron un cerco de vigilancia que permitió acorralar y apresar al sospechoso. Sin embargo, la verdadera sorpresa surgió al cruzar sus datos filiatorios con la fuerza de seguridad de Corrientes: desde la vecina provincia informaron que el arrestado cuenta con una extensa foja de antecedentes penales por agresiones graves y ataques con armas blancas, estando catalogado allí como un delincuente de «alta peligrosidad».
Las autoridades presumen que se había instalado en Misiones para eludir el radar judicial, pero sus nuevos violentos arrebatos terminaron depositándolo tras las rejas.

