Gremialistas y funcionarios anunciaron un incremento que los colonos tildan de mentira. Mientras dicen que el kilo vale más de $4.000, en la chacra aseguran que apenas llegan a $3.400. Movilización en San Vicente.
Esta semana, el Ministerio del Agro, las empresas compradoras y los gremios de siempre se apuraron a sacarse la foto y «vender» un aumento que, según ellos, supera el 30% para el productor.
Sin embargo, en la chacra, donde el lomo duele y el sol no perdona, la realidad tiene otro color. El anuncio oficial habla de un valor de $4.062 por kilo, pero para el colono de a pie, ese número es más inalcanzable que tocar el cielo con el dedo.
Todos saben en las colonias que ese promedio «top» solo existe en los papeles de los funcionarios o para el tabaco «de primera» que casualmente entregan los amigos del poder, directivos de las cooperativas y gremialistas. El productor común y corriente, el que pelea con el clima y los costos, con suerte está recibiendo $3.400.
Si comparamos con los $3.000 del año pasado, el aumento real es de apenas 400 pesitos. Con la inflación galopante y el combustible que sube cada vez que uno parpadea, esa diferencia no llega ni a cubrir los gastos de producción.
Es la historia de siempre en nuestra provincia: los que están detrás de un escritorio firman acuerdos sin haber pisado un surco en años, ignorando olímpicamente lo que el verdadero responsable de la producción necesita para sobrevivir.
San Vicente se planta: el lunes hay movilización
La paciencia se agotó. Los productores autoconvocados ya avisaron que no se van a quedar de brazos cruzados viendo cómo los vuelven a «currear» con el fruto de su esfuerzo.
Para el lunes 2 de febrero, fecha en que arranca formalmente el acopio, se prepara una movilización masiva frente a la Cooperativa Tabacalera en Alem
El pedido es concreto y sin vueltas: un mínimo de $5.000 por kilo. Aseguran que cualquier cifra por debajo de eso es una invitación a la quiebra o a seguir fomentando que el tabaco se escape por la frontera hacia Brasil, donde pagan mejor y de contado.
La exigencia va dirigida directamente al Gobierno provincial: quieren una intervención real y no más comunicados que «venden humo» mientras el colono se empobrece.

